Casa Cala de Cazú Zegers

El primer acercamiento de diseño con madera que realizó la reconocida arquitecta, Cazú Zegers, fue la vivienda familiar “Casa Cala”, emplazada en el Lago Ranco. Con ella, descubrió las propiedades y noblezas del material, que le significó ganar el Gran Premio Latinoameticano de Arquitectura en la Bienal de Buenos Aires, Argentina en el año 1993.

Ubicación: Fundo Huacamalal, Lago Ranco, Región de los Ríos, Chile
Nombre poético: Casa Cala
Arquitecto: Cazu Zegers G.
Cliente: José Manuel Morales
Año de proyecto: 1991 – 1992
Construcción: Rafael Larraín, Alberto Reyes
Cálculo Estructural: Manuel José Ruiz
Superficie del terreno: 20 ha
Superficie construida: 447 m2
Materialidad: Madera
Premios: Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires 1993.
Fotografía: Web de Cazú Zegers (Guy Wenborne)

Descripción de la Obra.
La casa Cala fue diseñada en 1990 por la arquitecta Cazú Zegers, está ubicada en un campo productivo sobre el lago Ranco, en la X Región. Hace eco de la arquitectura vernácula desarrollada en los galpones de maderas construidos por los colonos alemanes que a principios del siglo XX se instalaron en el sur de Chile para dominar nuevos territorios. En su mayoría eran carpinteros de la región alemana de Westfalia que unidos a la tradición Mapuche producen un sincretismo cultural, generando este lenguaje de grandes construcciones de madera desplegadas sobre el paisaje.
La Cala toma esta “imagen” y la desarticula, en un proceso de de-construcción y despiece de los elementos que conforman los galpones, para rearmarlo en un lenguaje contemporáneo en madera. Esta operación arquitectónica surge de la reflexión -a través de croquis- para entender como se habita ese paisaje vernáculo de manera contemporánea. El propósito “construir un estado contemplativo frente a la naturaleza”.
En primer término se estudió el lugar, su situación geográfica y su relación con el paisaje, los sonidos y el aire que queda contenido en ese espacio. Este estudio arroja que la casa es “un balcón al vacío con la espalda en serenidad y los sonidos latentes que establecen los ejes en el aire y orientan la espalda”.
La casa es un largo que gira en 360º. Esto dice que hay que construir una línea recta, paralela al lago sobre la cima del cerro, en el punto exacto donde se produce el cambio de curvatura. La línea recta busca ser recorrida de un extremo al otro, mirando adelante, a la izquierda o a la derecha indistintamente, lo que se tradujo en un “balcón interior” que se constituye en eje central de los perímetros, construidos por múltiples planos que cierran la casa y la hacen girar con dos direcciones principales: delante el vacío = lago y en la espalda lo ondulante = campo.
En el cielo, la altura dada por el grito del pájaro, donde la casa es el punto tangencial de los dos espacios ante los cuales se está. Teniendo todas las coordenadas dadas, el lugar y los requerimientos del programa, se necesita de una coordenada mayor que permita llegar a la forma desde sí misma. Una coordenada que desarticule el orden implícito dado por los requerimientos y haga aparecer la obra desde su propia interioridad (condición poética de la obra).
Se estudió la geometría de una flor, “la Cala”, para saber como construir lo ondulante a través de lo curvo y por ser ella la línea recta por excelencia, línea recta que va del suelo que la nutre, al sol que le da la vida en una máxima tensión, tensión que produce la curva. Una curva construida con líneas fragmentadas que no se cierran sino que envuelven el vacío. Lo curvo es entonces “una recta en velocidad” que se abre a la luz en trozos envolventes y fragmentados, guardando la semilla de vida en su interior.

Proceso y Estrategias de Diseño.
En la entrevista realizada el año 2012 por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, la arquitecta señala que la casa de campo se proyecta en un campo de 30 hectáreas, en un terreno distanciado de la orilla del lago. Para ello, en primer lugar, fue de visita al terreno a realizar distintos croquis del lugar, con el fin de entender su morfología: “lomas, colinas, después de un gran vacío que es el lago, donde se ven los volcanes” , esta etapa para la arquitecta esta etapa es vital para el desarrollo de su proceso creativo interno, ya que el croquis le permite formular ideas, lineamientos y estrategias de diseño, ligadas a la esencia del lugar. Decidió finalmente, situarla en la cima de un cerro, en el punto de inflexión de la curvatura, donde la visual hacia el lago y hacia el campo alcanza su máxima perspectiva, un punto de contraste entre la calma del agua y la serenidad de los volcanes. Es por ésto que diseñó un balcón que recorre el segundo piso en sus fachadas poniente, norponiente y oriente.
La arquitecta diseñó la Casa Cala, desde la inspiración de un ramo de estas flores: “Cuando estaba trabajando en el escritorio, dibujando, tenía un ramo de Calas, y buscando por dónde encontrar el camino de inspiración me puse a dibujar la cala; y me di cuenta que la Cala es una línea recta por excelencia, que va del suelo que la nutre al sol que la alimenta, y es tal la tensión que se produce en ese movimiento, que se curva, por lo tanto dije, las curvas son rectas con velocidad, toda las formas curvas. Y de ahí viene mucha de mi arquitectura que es con curvas que mucha gente piensa que es porque soy mujer, que probablemente hay algo de lo femenino en ese sentido; pero realmente tiene que ver con esta cosa de que a mí no me ha interesado una arquitectura estática, no me ha interesado una arquitectura que perdure en el tiempo, sino que una cosa efímera y de velocidad”
Toda la arquitectura de Cazú Zegers surge de la plástica y estudio de la naturaleza, inspirados en flores, en cerros, en ríos, en la forma como baja el agua por un rio, siempre ligado al paisaje en la que se emplaza el proyecto. Al principio, cuenta la arquitecta era una abstracción literal y actualmente, trabaja los muros curvos utilizando la serie de Fibonacci, con proporción áurea; vale decir, geometriza la naturaleza. Del cruce entre paisaje y encargo, surge la obra, sin olvidar que será un lugar habitable. El siguiente componente a considerar es la materialidad. La madera que toma la tradición vernacular del Sur de Chile que posee un valor icónico en la forma compuesta por grandes volúmenes que se insertan fluidamente en el paisaje. Lo que hizo la arquitecta con la Casa Cala fue “deconstruir un galpón sureño, o sea despiecé todas sus partes; las cubiertas, los muros y las relacioné todas con una distancia para poder entender cómo se conformaba este espacio y generar este gran vacío interior”, usando “madera tradicional, vernácula, madera rústica, tosca, medio cerreada o labrada a hacha, y le incorporé algunos elementos de carpinterías más finas; de maderas tecnificadas, cepilladas”, con lo cual inventó un nuevo lenguaje de construcción contemporánea en madera.

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