7CRIS.ac-13

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Casa de Cobre 2 de Smiljan Radic

Casa con estructura metálica tipo cubierta de cobre que construye una insospechada continuidad con la tradición del sur de Chile, en términos formales.

Autor: Smiljan Radic
Ubicación: Talca, Región del Maule, Chile
Colaboradores: Loreto Lyon, Danilo Lazcano, Gonzalo Torres
Superficie terreno: 5.000 m2
Superficie construida: 165.0 m2
Mandante: Manuel O’Ryan, Constanza Pérez
Cálculo: Smiljan Radic
Especialistas: Smiljan Radic (Inspección Técnica)
Instaladores:  Gustavo Ulloa (Instalaciones sanitarias), Patricio Theil (Proyecto eléctrico)
Año proyecto: 2004
Año construcción: 2004
Materiales: Estructura de acero, cobre electrolítico emballetado, madera de demolición, volcanita pintada
Presupuesto: 16 UF/ m2 (US$ 466/ m2)
Publicaciones: Revista de Obras y Proyectos ARQ N°61, artículo 08, ArchDaily (sólo planos)
Fotografías: Cristóbal Palma

Esta casa es una segunda prueba con el cobre como textura de revestimiento. En la casa de Nercón, la textura ondulada del cobre parecía adquirir un rol histórico al copiar la usada a principios del siglo pasado en las casas e iglesias de Chiloé revestidas con acero galvanizado. En esta construcción, la textura modulada -38,5 x 95 cm en 0,5 mm de espesor- del cobre electrolítico emballetado también imita ciertos aspectos de sus alrededores, por ejemplo, de los pesados mantos de tejas caídos sobre el terreno que abundan en la zona, las deformaciones de sus geometrías simples debido a las sucesivas ampliaciones y desmoronamientos, o las sombras profundas bajo ellos y el grano continuo de su envolvente.

Por otra parte, su planta es una versión invertida del proyecto CR construido un año antes. Donde existía una escalera se ha dispuesto un patio con entablado de madera en torno al cual se distribuirá el recorrido interior en invierno. En verano, la apertura total de los ventanales de ese patio dejará traspasable la casa en sentido diagonal, pudiendo entenderse el estar de los dormitorios, el patio, el comedor, la terraza, el jardín y más allá el estero y la cordillera como un recinto continuo.

“La casa se integra al entorno sin interferencias. Su liviandad. La limpieza de su forma. Su energía. La parte exterior hecha de cobre es como un organismo vivo que reacciona y cambia su color, igual que los sauces, los maquis, la mora… Por otra parte su interior blanco, amplias ventanas y pisos de madera natural aportan una calidez interior que se suma a la del medio ambiente. La casa está llena de luz, la sensación de expansión es permanente por la transparencia de los muros, los espacios se agrandan y se abarcan kilómetros desde distintos puntos, siempre se está en relación con afuera; eso la hace muy estimulante de habitar, tiene mucha vida, el paisaje es parte de nuestro diario. A pesar de esta visibilidad, esta casa es muy privada. Nos propone una reorganización en la dinámica familiar, ya cada uno tiene su ámbito pero a la vez todos los espacios pueden ser comunes. Esta curiosa relación que se produce entre lo externo y lo interno, como carente de privacidad, tiene su contrapunto en esta condición íntima y familiar del espacio.”

Constanza Pérez, actriz y Manuel O’ Ryan, matemático, propietarios.

“Lo que más llama la atención al conocer esta casa es la impresión de que lo construido es una etapa puntual dentro de una secuencia de posibilidades en evolución. Una suerte de snapshot que interrumpe un ejercicio formal que no necesariamente ha llegado a su fin. Uno se pregunta cómo son los dibujos y maquetas previas a esta etapa, o cómo podrían ser en etapas posteriores. Esta es fundamentalmente la paradoja que la casa sugiere: ¿es toda materialización de un proceso de diseño la interrupción del mismo? En otro plano, una condición determinante de la casa es la manera en que el volumen se genera a partir del manto de cobre, que se deja caer sobre una estructura de acero (cuya grilla es regular en planta, no así en elevación). Así, este mantel oxidado cubre –y a la vez crea– el interior, transformándose en la piel de la casa y produciendo distintas consecuencias en sus fachadas: cae hasta el piso ocultando completamente el interior o lo cubre a medias, permitiendo la entrada de luz a las habitaciones y enmarcando vistas donde es la tierra arada del patio trasero es la protagonista del paisaje. La terraza es el lado de la mesa donde el mantel se hizo corto, creando una gran apertura del interior hacia el paisaje. La manera en que la terraza se quiebra y cae en uno de sus lados acentúa la sensación de una geometría aún en desarrollo, buscando un punto de equilibrio.”

Cristóbal Palma, fotógrafo

 

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Arquitectura, Casa Cobre 2, Chile, Cobre, Smiljan Radic