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Casa Dos Pieles de Verónica Arcos

Una casa de dos pieles y envolvente facetada en un bosque de la costa chilena, ejecutada con paredes de pino. Ubicada a 180 kilómetros al norte de la capital del país, Santiago, la casa de vacaciones se encuentra en un condominio cerrado llamado Huaquén Del Mar. La propiedad se encuentra cercana a los acantilados en un terreno que ofrece vistas elevadas del Océano Pacífico a la distancia.

Equipo profesional: Verónica Arcos y Pedro González
Ubicación: Pichicuy, Región de Valparaíso, Chile.
Mandante: Daniel Eguillor, María José Concha
Construcción: Raúl Herrera, Remoto
Área construida: 145 m2
Ingeniería Estructural: José Manuel Morales
Materiales: Madera de pino, OSB, zinc, vidrio
Publicaciones: dis-up!, ambientes, arquitecturayempresa, masdeco, web autor

El proyecto fue delimitado por tres objetivos centrales: explorar con geometrías de superficies regladas la envolvente de la casa, otorgar una aislación térmica óptima e incorporar el mar que se aprecia desde la lejanía.

La casa posee una planta rectangular orientada hacia el norte y rodeada por árboles que enmarcan la vista hacia el océano. Las formas angulares y los cambios sutiles de la envolvente son construidos con planchas de pino teñidas de color marrón oscuro con el fin de integrarse al entorno, dispuestos en dos capas, estrategia de diseño que le confiere el nombre a la casa.

La casa está construida sobre una estructura interna de pino y placas OSB, aislados mediante lana mineral y zinc, en ambas capas, lo que le permite generar una fachada ventilada al mismo tiempo que aporta una cara visible, además de cierto dinamismo mediante la silueta angulosa que conforma.

El diseño pasivo de una fachada ventilada, en conjunto con la ventilación cruzada a lo largo de todo el volumen, permite resistir la temporada estival, manteniendo fresco y temperado el interior.

Memoria de la arquitecta.

El proyecto Casa dos Pieles es una segunda vivienda ubicada en la costa de Chile, 180 km al norte de Santiago en el condominio Huaquén del Mar.

Se busca explorar con geometrías de superficies regladas en la envolvente de la casa, otorgar una aislación térmica óptima e incorporar vistas al mar desde la lejanía.

La planta es un rectángulo que se orienta hacia el norte, logrando un asoleamiento ideal. La casa se emplaza en un eje donde los árboles circundantes abren dos ventanas hacia el mar. Una hacia el norte, permitiendo que todos los recintos de la casa gocen de la vista, y otra hacia el poniente, proporcionando la vista de la puesta de sol durante la temporada de verano.

La casa está construida íntegramente en carpintería de madera. La primera piel de la envolvente está hecha en base a muros de estructura de pino y OSB, aislados mediante lana mineral y recubiertos en zinc para sellarlos de la humedad. La segunda piel genera una fachada ventilada. Esto, en combinación con un sistema de ventilación cruzada a lo largo de todo el volumen, permite que en las épocas de calor, la casa se mantenga muy fresca.

La segunda piel es la cara visible de la casa, y propone una estética dinámica de variación gradual, mediante la interpolación de un palillaje de madera, que resulta en una superficie alabeada, tanto en las fachadas longitudinales como en el techo.

La operación es similar en las caras sur y norte, donde se genera un alero sobre los ventanales y puertas, y la envolvente se pliega hasta alcanzar el plomo de dicho alero, volviendo al plomo original paulatinamente, mediante un pliegue en el otro sentido en la parte inferior de la fachada.

Se intentó trabajar con un volumen sencillo, sin convexidades, y dotarlo de expresión mediante las dobles curvaturas de su envolvente. Estas se perciben sutilmente en el interior de la casa, y se hacen más expresivas desde la distancia. La casa tiene nueve metros de altura en su punto más alto, justo encima del dormitorio del segundo piso, y cuatro metros en el punto más bajo. En los ejes norte-sur de cada uno de estos puntos se construyen líneas con pendientes opuestas, las que al interpolarse generan una paraboloide hiperbólica en el techo.

El acabado de la casa se constituye de pino impregnado teñido de un café oscuro, que intenta integrarse con los colores del entorno, dialogando con el paisaje.

Los muebles en la sala de estar principal son mínimos, incluidas dos sillas colocadas frente a una estufa de leña y una mesa de comedor colocada debajo de lámparas. La puerta de entrada roja ofrece un toque de color.

Para mayor información:
Vea entrevista en: Más Deco-Dos Pieles

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Casa Dos Pieles, Casa Dos Pieles de Verónica Arcos, Pedro González, Verónica Arcos

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