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Hotel Explora Rapa Nui de José Cruz Ovalle

El Hotel se encuentra emplazado en la zona de la colina Te Miro O’one, con 9.6 hectáreas frente al mar y a sólo 5,6 kilómetros de Hanga Roa, en la zona sur oriente de Rapa Nui. Destaca por ser el primer edificio chileno que contó con Certificación Internacional LEED en Febrero del 2009, además de ser escogido por la revista estadounidense Travel and Leisure en el año 2011, como uno de los mejores del mundo, dentro de un ranking de 50 hoteles se posicionó en el decimotercer puesto. Entre sus servicios cuenta con bar, piscina, sala de masajes y jacuzzis al aire libre, entre otros.

Nombres de la Obra:Hotel Explora Rapa Nui o “Pasada MikeRapu”.
Ubicación: Colina Te Miro O’oneHanga Roa, Rapa Nui, Isla de Pascua, V Región, Chile insular.
Coordenadas: 27º8’30.89”S. , 109º21’26.91” W.
Autor:
José Cruz Ovalle y arquitectos asociados.
Arquitectos Asociados: Ana Turell S-C., Hernán Cruz S., Juan Purcell M.
Colaboradores: Soledad de la Cuadra, Sebastián Maze.
Cliente:
Explora S.A.
Año proyecto: 2004-2005.
Año construcción: 2005-2007.
Superficie terreno: 10,3 hectáreas.
Superficie construida: 4600 m2.
Cálculo: R.G. Ingenieros y Mario Wagner.
Coordinación I.T.O: Rodolfo Terrazas.
Empresa Constructora: Constructora GHG S.A.
Empresa Certificadora LEED: Miranda y Nasi Consultores.
Presupuesto aproximado: US$ 15 millones.
Materiales: Piedra volcánica de Isla de Pascua, hormigón a la vista, vidrio, madera aserrada y 400 m3 de madera laminada. Luz MLE: 15 m.
Fuentes: Revista EMB Construcción, Revista BIT Mayo 2009,
Fotografías: Web Explora Hotel. , Juan Purcell, Roland Halbe, Andrés Briones, Web Booking.

Con un diseño sustentable y construcción vanguardista clásica de la arquitectura de su entorno, la isla, el Hotel Explora Rapa Nui rescata como materiales la piedra volcánica y madera, para construir un total de 30 habitaciones, 26 de éstas son standard y 4 suites, completamente equipadas para que los visitantes disfruten de la mejor estadía. El hotel, posee hermosas y cómodas instalaciones como recepción, salas de estar, bar, tienda, sala de proyecciones, biblioteca, sauna, piscina y la Casa de Baños Hare Vai, con relajantes alternativas como masajes, hidromasaje al aire libre y piscina. Algunos de los recorridos que Explora Rapa Nui ofrece como itinerarios turísticos consisten en realizar visitas a las playas como Anakena y a los famosos volcanes de la isla Rano Raraku, Maunga Terevaka y Poike, cruzando por acantilados, hermosos paisajes y los misteriosos Moai.

Descripción de la obra.
Situado en Isla de Pascua, en medio del Océano Pacífico, este hotel se emplaza en un terreno de 10.3 hectáreas, de la colina de Te Miro Oone, un lugar remoto e inhóspito que posee vista al mar y está rodeado de moais. Según el autor, en el hotel los muros se ensanchan hasta adquirir el espesor que los hace habitables y las cubiertas de madera los dilatan a través de la expansión de sus sombras.

Desniveles: La obra se inició en función de la organización y orden del suelo al:
” Hundirse o levantarse levemente del terreno para subir o bajar el horizonte y hacer vibrar la relación entre tierra y cielo; mar y tierra; cielo y mar…abriéndole al lugar una nueva relación entre proximidad y lejanía, para establecer así, un nuevo orden que se materializa mediantes los muros que se hincan o alzan brevemente del terreno, construidos con las piedras del lugar. El trazado de estos muros propone recibir el espacio de la isla desde su circularidad sin revés ni derecho, sin delante ni detrás, mediante el giro de una especialidad desplegada y en redondo, que se abra para detener y deambulas nuestro recorrido en múltiples y diversas direcciones” (José Cruz Ovalle, arquitecto).

Espacios. Interior cerrado/Exterior abierto: El hotel juega con los exteriores-interiores, convirtiéndose en un espacio al que se accede desde cualquier punto, rescatando un fenómeno propio de la isla: la sensación que el horizonte se observa curvo, y no en línea recta, como en otros lugares.

En este clima subtropical el proyecto propuso la graduación completa del espacio interior cerrado y el exterior abierto: “La arquitectura del hotel podría entenderse como la reverberación de un extenso umbral que se prolonga en el arco de esos múltiples matices: espacios cerrados, semicerrados, cubiertos, semicubiertos, parapetados, abiertos, semiabiertos…cada uno de los cuales, a su vez, puede estar hundido, semihundido, a nivel, sobre nivel, elevado…haciendo que desde este lugar aparezca lo propio de la isla. Es así como en la arquitectura de la obra destacan diferentes cuerpos, levemente despegados, en una proximidad que los mantiene unidos a punto de tocarse” (José Cruz Ovalle, arquitecto).

Pavimentos: El proyecto buscó en su etapa de construcción, minimizar la intervención del entorno, manteniendo en buen estado la vegetación del lugar: “El área pavimentada corresponde sólo a la necesaria para circular y es semi-permeable, lo que favorece la infiltración de aguas lluvia en el terreno y evita su estancamiento y contaminación” (Nicolás Gordon, gerente Ingeniería y Medio Ambiente Explora).

Construcción.

Suelo y losa de fundación. 
El suelo demandó exigencias. Apareció roca meteorizada que obligaba a removerla, pero como en la isla no se pueden hacer tronaduras a causa de los vestigios arqueológicos, se extrajo con maquinaria pequeña, lo que demandó mucho tiempo. En algunos sectores de la isla, posee baja resistencia, razón por la cual “se optó por hacer una losa flotante y gruesa de 40 cm de espesor y en el resto de los sectores zapatas corridas con cortes y muros de contención, que siguen el diseño del hotel, consistente en circunferencias que se traslapan, que se incrustan en el cerro y descienden por la pendiente natural” (Terrazas, ITO)
Zócalo y Piedra.
La base del edificio, un gran zócalo de hormigón armado perimetral, variando las alturas desde 1,30 [m], a nivel de las habitaciones, hasta los 3[m] en áreas comunes. El cemento se llevó desde Santiago por barco y el hormigón se fabricó mediante una planta dosificadora. Se pensó el proyecto con cortes en el terreno, de manera de ir formando estas bases de piedra, muy propias de la isla, a modo de un ahu (plataforma donde están los moais) o restos de ruinas.
Los muros se van traslapando y van formando verdaderos laberintos perimetrales y fueron revestidos con piedras volcánicas de la isla, usando mano de obra local para la colocación de piedras grandes en la base y hacia arriba, más pequeñas, con espesores que parten en los 30 cm y llegan a los 15 cm en la parte superior. Se seleccionaron por tamaño y se fijaron al hormigón con la misma mezcla, pero sin que se notara.
Sobre este muro se montó una estructura de madera laminada construida por trabajadores isleños y del continente, organizados en cuadrillas mixtas para su capacitación. Entre ambas materialidades se logró una especie de transición, un paso de la tierra al cielo.
Prefabricación de Laminados.
Los muros tienen radios que van cambiando a nivel de desarrollo de la curva, por lo que las piezas de madera laminada tuvieron que seguir esa curva, como si estos muros curvos emergieran de la tierra y van traslapándose hasta formar conjuntos entrelazados e irregulares en las áreas comunes. Esta circularidad determinó que los elementos de madera fuesen distintos, fueron muy pocas las unidades repetitivas, generando un complejo proceso de montaje de las diferentes piezas, imposibles de estandarizar, al igual que las piezas metálicas que fueron usadas a modo de herrajes y sistemas de unión.
Cada una de las piezas se izaron y se apernaron con sus respectivos conectores galvanizados. La madera llegaron dimensionadas, desde Santiago y en terreno éstas sufrieron correcciones y ajustes de calce en terreno. No existía otra alternativa debido a los distintos tamaños de las vigas y columnas de madera laminada, que van desde los 11 hasta los 18 m de luz.
Hay madera aserrada y madera laminada con terminación de aserrada (es decir, en vez de cepillar la superficie se le pasó una sierra dejando la terminación “aserrada”). Y justamente las columnas dispuestas en el perímetro del hotel, insertas cada 1,6 m en los distintos niveles del zócalo de hormigón, son maderas laminadas con terminación aserrada y pintadas con barniz negro. Éstas reciben la estructura de techumbre, en conjunto con vigas y columnas de la misma madera, de los tamaños más diversos.
Quinta fachada.
Al llegar, lo primero que se observa es el techo, porque el edificio va emergiendo al ir tomando la pendiente que cae hacia este horizonte circular. La estructura interior de techumbre se compone de cielos de madera laminada y los revestimientos de cielos de madera aserrada machihembrada con una cuidada terminación rústica. Estas tablas van machihembradas y una de sus caras va cepillada para calibrarlas y darle un espesor regular, pero ocurrió que ese lado cepillado fue el que quedó hacia dentro de la estructura de techumbre, tapado, viéndose como terminación de cielo el lado aserrado; ésta singularidad es importante, porque todos los revestimientos quedaron con estas características, tanto en las áreas comunes como en las habitaciones, ya que el hotel debía ser opaco, por lo tanto no hay brillo en áreas comunes, ni en las habitaciones, ni tampoco en el exterior.
No podía ser un hotel brillante, porque hubiese invadido los colores de la isla.   Entre el cielo interior y la estructura de techumbre propiamente tal, hay vigas invertidas soportantes y vigas que se apoyan en los extremos de lucarnas a modo de telaraña. Las lucarnas son estructurales, son tres grandes y dos pequeñas en las áreas comunes y seis más reducidas en otros sectores y se manifiestan como unos grandes óvalos que a su vez se entrelazan.
En el techo exterior se observa un sándwich en base a una estructura de madera con placas estructurales y una impermeabilización que sella el techo y además posee, la misma opacidad anterior en un techo plano, con mínima pendiente. Normalmente estas cubiertas de madera se tienden a resolver con cubiertas metálicas, es decir, brillantes.
Pero en la isla esto era inviable. Se pensó entonces, en una materialidad que no tuviese un solo brillo, no por un afán mimético, sino para evitar perturbar el paisaje, aplicándose finalmente, una palmeta de barro cocido de forma dispareja con variedad de tonos y otorgando una vibración al techo.
Esta se puede usar como teja, pero en el hotel se utilizó plana, pegada a modo de terrazas, para cubiertas casi sin pendiente, y que van colocadas sobre estructuras ligeras de madera.
En resumen, el techo está formado por una estructura de madera laminada, luego un terciado, instalaciones eléctricas, y una sobre estructura de madera terciada que otorga leves pendientes. Para finalizar una capa asfáltica y finalmente la palmeta de barro. Así, la tierra y el cielo se funden en un solo elemento.
Terminaciones.
El hotel no posee alfombras, los pavimentos están hechos a base de hormigón afinado mezclado con tierra rojiza nativa de la isla. Asimismo, la terminación de todos los muros interiores varía. Hay áreas en donde los muros son de hormigón a la vista, otros con una terminación de hormigón entablillado y el resto van revestidos en madera, un machihembrado de 1´´x 2´´ con terminaciones aserradas.
Iluminación.
La iluminación de las habitaciones y áreas comunes es muy velada, casi como una penumbra, donde las lucarnas son parte del juego de cómo la luz desciende del cielo a la tierra, las que a la vez son unidades integrantes de las vigas invertidas de cubierta. El sistema de iluminación interna del hotel tiene un bajo impacto sobre el ecosistema nocturno. La ausencia de pasillos interiores reduce de manera importante el uso de iluminación. Por su parte, la iluminación exterior es mínima, restringida a corredores y veredas peatonales, lo que evita consumir energía en iluminar las fachadas del edificio. Como elementos de control, el hotel cuenta con sensores de movimiento, timers y fotoceldas.
Proyecto sustentable y Certificación LEED:
La construcción del Hotel Explora de Isla de Pascua desde su génesis apuntó al concepto sustentabilidad de su diseño y se caracterizó por minimizar la intervención del entorno, dada la prohibición en Isla de Pascua de intervenir la naturaleza, por lo que el edificio el edificio no podía ser invasivo con el paisaje y además debía mantener en lo posible, intacta la vegetación y fauna del lugar, cuidando el medioambiente y recursos energéticos.
Todo ésto le valió ser el primer hotel en Latinoamérica en obtener la Certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), que promueve la realización de construcciones ambientalmente responsables y fue diseñada por el Consejo Norteamericano de Edificios Verdes de Estados Unidos, USGBC, en la categoría de plata. En este contexto, el hotel cuenta con centros de reciclaje para el manejo de residuos y potencia el uso eficiente del agua mediante un sistema de purificación y plantas de tratamiento, que permiten su devolución y reutilización para usarla en labores de riego. También apunta a un uso eficiente de la energía reduciendo aquélla que se genera por combustibles fósiles y aprovechando las fuentes de energía renovables.

En el diseño del hotel se privilegian los espacios y circulaciones exteriores cubiertos, todos los interiores con ventilación cruzada, permitiendo una excelente calidad del aire interior y utilizando eficientemente la luz natural en todos sus recintos.
Puntuación:
El hotel Explora Rapa Nui obtuvo 36 puntos, de 69 máximos, en la categoría Plata bajo el sistema LEED NC (Edificio nuevo o “New Construction”). Los elementos que destacan en el puntaje: 11 puntos en uso del suelo, 5 en uso del agua, 8 en ahorro de energía y protección de la atmósfera, 1 en uso de materiales, 7 en calidad del ambiente y 4 en innovación y diseño. Explora inscribió y postuló la obra a través de la empresa certificadora Miranda y Nasi Consultores.
Sistema Solar:
El aprovechamiento de la luz también sirve para calentar la piscina y el jacuzzi a través de un sistema de paneles solares del tipo “tubos de vacío”, instalados en una cubierta (sombrilla) sobre la zona de piscina. En total son 3 paneles de 30 tubos cada uno y funcionan en conjunto con un estanque de inercia que acumula el calor producido y lo libera al agua según sea requerido.
Aire acondicionado:
El aire acondicionado se utiliza mínimamente, dadas las condiciones de ventilación natural del edificio. De ser necesario, la calefacción y el aire acondicionado funcionan gracias a una bomba de calor/chiller, que recibe agua precalentada del sistema de cogeneración de los grupos electrógenos. Las áreas comunes se climatizan a través de unidades manejadoras que seleccionan de acuerdo a las temperaturas del exterior e interior del edificio, si el aire es recirculado, fresco o ambos. En la Posada de Mike Rapu, al igual que los otros hoteles de Explora, la arquitectura favorece la luz natural y la aislación térmica, permitiendo además que no sea necesario climatizar áreas que comúnmente deben serlo en edificios convencionales.
Tratamiento de Aguas:
El agua, que es utilizada en la operación del hotel, es tratada por una planta de lodos activados que opera a partir de un proceso biológico que desarrolla un cultivo bacteriano presente en un estanque aireado (reactor biológico), alimentado con las aguas servidas y que es capaz de metabolizar como nutrientes los contaminantes biológicos presentes en el agua. Los gases de escape del generador son aprovechados para precalentar el agua (cogeneración), logrando un importante ahorro de energía –cercano al 23%, reduciendo la huella de carbono. Ahorros adicionales se obtienen por el uso de artefactos de bajo flujo para el agua (inodoros, griferías y duchas); de ciclos economizadores y de enfriamiento gratuito que aprovechan las temperaturas del exterior cuando son más adecuadas.
Residuos de la Obra y compostaje:
En la isla no había lugares dónde depositar los desechos sólidos y se decidió partir con un sistema de reciclaje propio, fue así como se decidió realizar la separación de éstos en contenedores, compactándose en una máquina enfardadora, para luego ser acopiados en un sector llamado Orito. Tras la descarga, hacer envíos masivos al continente en un buque de la Armada.
– Los vidrios son tratados en un molino que reduce a 20% su volumen.
– Los desechos orgánicos son convertidos en abono a través de un proceso aeróbico de descomposición natural de la materia orgánica. El hotel aporta con restos orgánicos de la cocina que se mezclan con restos vegetales (ramas, hojas, pasto, etc.) del entorno.
– Los residuos más tóxicos, como por ejemplo, grasas de cocina que se extrajeron de las cámaras o aceites quemados de los generadores, se entregan a la municipalidad para ser enviados de vuelta a Valparaíso, con la finalidad de ser despachados a plantas de tratamientos de hidrocarburos o similares.

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