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Hotel Palafito del Mar de Eugenio Ortúzar + Tania Gebauer

En la ciudad de Castro, específicamente en el borde costero de la Bahía Punta de Choros, en el pintoresco barrio de Pedro Montt (uno de los barrios más antiguos y característicos de la ciudad, donde destaca su oferta gastronómica), nos encontramos con una excelente obra que rescata la identidad local de Chiloé: el Hotel Boutique Palafito del Mar, diseñado por los arquitectos Eugenio Ortúzar y Tania Gebauer.

Autor: Eugenio Ortúzar + Tania Gebauer.
Ubicación: Pedro Montt 499, Castro, Castro, X Región.
Colaboradores: María Teresa De La Fuente Castellón, Francisco Valdés (administrador obra).
Superficie construida: 380.0 m2 (Interior: 300 m2 / Terrazas: 80 m2).
Mandante: Francisco Valdés, Sara Bertrand.
Año proyecto: 2013.
Año construcción: 2013.
Materiales: Distintos tipos de maderas, en estructuras , revestimientos interiores, marcos de puertas y ventanas. El revestimiento exterior; Zinc alum ondulado y hojalaterías, pintadas.
Publicaciones: Revista Casas, 9.07.2015.
Fotografías: Eugenio Ortúzar, Alvaro Vidal, Tania Gebauer, Marco Polidura, Paula Margulis.

Cuenta con seis habitaciones dobles y una triple, todas con terraza privada y con una espectacular vista al mar, otras islas, botes pesqueros y palafitos. La pareja de arquitectos establecida en Chiloé ha logrado entrelazar líneas contemporáneas con las propias de la zona, revalorizando barrios y demostrando que la arquitectura, más allá de lo formal, puede tener una labor transformadora”, indican los arquitectos.

Pequeños hoteles que acogen a turistas de distintos rincones del mundo, añosas familias que han pasado toda su vida en Chiloé, una joven pareja de arquitectos que abandonó Santiago y que ha desarrollado casi el cien por ciento de su obra en la zona.

Todos conviven en el mismo lugar, todos habitan estas casas construidas sobre altos pilares de madera, esos emblemáticos palafitos, viviendas que nacieron como “tomas” y que por mucho tiempo fueron considerados como parte de barriadas pobres.

Hoy, en cambio, son patrimonio del lugar y los que han sido renovados dan cuenta de cómo la arquitectura va más allá de lo concreto y lo formal, y logra revalorizar y cambiar percepciones. La pareja de arquitectos formada por Eugenio Ortúzar y Tania Gebauer está detrás de un porcentaje importante de esta renovación del Barrio Pedro Montt.

El Café & Hotel Patio Palafito, el Hotel boutique Palafito del Mar, el Palafito Apart Hotel y el Palafito Sur Hostel –hoy su casa–, son de su autoría. A estas obras se suman casas emplazadas en otros sectores de Chiloé.

Descripción de los arquitectos.

El barrio de palafitos Pedro Montt, en la ciudad de Castro, Chiloé, es uno de los barrios más antiguos y característicos de la ciudad, la isla grande, como también de Chile, una suerte de toma sobre el mar, en donde no existe normativa, solo los códigos internos de una comunidad que se ha dispuesto por años sobre el borde costero, sobre el mar, manifestando de paso, un modo de habitar, una cultura.

La ciudad de Castro presenta a gran velocidad cambios, muchos de ellos relacionados al turismo y con ello, este barrio palafítico, comienza a esbozarse como uno de los puntos más atractivos para quienes visitan la isla de Chiloé.

Diferentes emprendimientos privados asociados al turismo revitalizan con fuerza un barrio degradado, exonerado y marginal, para ojos y autoridades locales, que se contradice con su, fuerza y encantamiento, el cual, atrae a múltiples viajeros de numerosas partes del mundo, con una mirada desprejuiciada a una identidad cultural.

Iniciativas de privados permiten que muchas de estas construcciones hoy en día en abandono o en profundo deterioro, se puedan reutilizar, recuperando o reconvirtiéndose, en donde conviven, el barrio tradicional, los hostels y los viajeros de paso.

Esta situación ha producido, un fenómeno de orden sociológico que hemos visto en el transcurso de un par de años, una vez concluida la obra, una singular “auto revitalización”,de su gente a su barrio.

Este fenómeno, que quizás ya hemos visto en otros lugares particulares de Chile, como por ejemplo Valparaíso, de forma tangencial y fuera de apoyos estatales, ha creado a ojos de esta comunidad una reconsideración de su espacio propio, al cual siempre vieron como marginal y pobre, y con ello, el cuidado del espacio común y del espacio propio, su vivienda, por el respeto de personas externas a su medio.

El encargo del proyecto consistió por requerimiento del propietario, proyectar un hotel boutique, que fuese una experiencia de vivir Chiloé, conservando el espacio del antiguo palafito, en donde todos los dormitorios tuviesen vista al estero de Castro, y en donde las mareas estuviesen siempre presentes en cada rincón del proyecto.

Es importante mencionar, que en Chiloé las mareas bajan y suben drásticamente y como tal, la arquitectura debe dar cuenta de ese fenómeno.

Es así que la propuesta y valiendo el encargo en juego, surge la idea de hacer un palafito compuesto por desiguales palafitos, que en su total componen un paisaje unitario, pero disperso y dispuesto entorno a la vida junto al mar, y de la composición collage que forman en su sumatoria, diversos coloridos, formas y texturas, propias de su entorno.

Un recorrido central nutrida de una lucarna lineal, alimenta los distintos recintos que se organizan linealmente, cruzando consecutivamente los distintos “umbrales del mar”, que es desde donde uno observa la marea desde el interior del palafito, para concluir finalmente en el principio del proyecto,  un estar común, junto al fuego, de acogimiento a sus huéspedes, para el encuentro  de los canales y la cultura Chiloé.

Entrevista a los Arquitectos

La experiencia de manejar una oficina desde Chiloé se ha transformado en algo muy natural. De todas formas, vivir allá, ha condicionado su manera de aproximarse a la arquitectura. No hay dudas de que la “lugaridad” es clave en su trabajo.

Para nosotros la arquitectura se ha ido definiendo en 6 puntos ineludibles: el cliente y sus requerimientos, la cultura, la geografía, el clima, la sustentabilidad y una idea detonante y clara. Estos 6 puntos en Chiloé, se expresan; el medio y su entorno lo demandan. Uno tiene el deber de leerlos. Son ley en nuestro trabajo. El mundo es cada vez más transversal, por lo que creemos importante imprimir la condición de lugar en todas sus variables”, recalca Gebauer.

Por lo mismo, no le gusta hablar de algún “sello” particular de la oficina.

No sé si lo tenemos; quizás una manera de mirar, de ver y partir desde el ser humano, sus actos, cómo vive. Después su envolvente, su imagen, su impronta. Hoy en día todo es imagen, y la arquitectura muchas veces nace desde ahí, de lo que quiere ser, antes de a quién debe acoger. Nuestros diseños se piensan desde el habitar, pensamos la obra desde su interior, y cómo este habitar se relaciona con su entorno, clima, asoleamiento, etcétera. El ahorro energético, el ahorro de materiales y la obra en su justo valor es algo que nos interesa. Construimos con lo que hay, con la gente del lugar”.

¿Cómo ha influido la arquitectura vernácula de Chiloé en su obra? ¿Es posible respetarla y al mismo tiempo imprimir su sello personal?

Tania: –Claro que sí, la arquitectura en Chiloé se caracteriza por ser mestiza, sincrética, que va cambiando a lo largo de los años, pero siempre teniendo una combinación de lo existente con lo nuevo.

Con los proyectos desarrollados en los palafitos del Barrio Pedro Montt se produjo un cambio en la valorización del sector. ¿Se buscaba eso desde un comienzo?

Eugenio: –El inicio fue solo impresión. Cuando estudiaba arquitectura viajaba a dibujar los palafitos y los vendía en la Plaza de Armas para costear el viaje. Cuando nos llamaron, en ese entonces unos clientes –hoy en día, grandes amigos–, me reencontré con ese recordado barrio. Nuestra impresión al verlo fue indescriptible. No podíamos creer que ese viejo barrio, diez años después seguía peor y más deteriorado que antes, siendo que su imagen cultural era de identidad país, era incomprensible su estado.

T:– La fortuna de ese encargo, y de tener la posibilidad de nosotros como familia trabajar, vivir y emprender ahí, nos entregó una energía gigante que nos comprometió con el barrio, pudimos armar cuatro proyectos con distintos usos y, sin duda, el barrio cambió. La gente revaloró su barrio, su palafito, el Estado entregó un subsidio para mejorar sus casas y hoy tiene otra cara: colorida, querida y turística. Es un barrio divertido en donde conviven múltiples culturas: del puerto, vecinos, pescadores, de los turistas del mundo, y de nosotros, los nuevos vecinos.

¿Qué futuro ves en el sector y específicamente qué crees debería pasar con los palafitos que ahí existen?

E: –Como todo que se comienza a desarrollar, existe un interés y valor, despierta la especulación. Ahí creemos que el espíritu inicial cambia.

El Colegio de Arquitectos de la delegación Chiloé, de donde somos parte, ha trabajo intensamente en crear una ordenanza regulatoria en la intervención de palafitos, para ser presentada a las autoridades locales. Esta propone que estos barrios puedan ser zonas típicas y puedan obtener algún tipo de protección y fondos para su mantención. Esto último es determinante para la permanencia de los antiguos vecinos. El Estado debe colaborar en su mantención, de otro modo deben vender, porque no tienen recursos para mantenerlos. Esperamos que las autoridades locales acojan de buena manera este material, y apoyen esta iniciativa que con mucha vocación se está realizando por el bien de este patrimonio”.

Las Políticas sobre Patrimonio son Nefastas

En la actualidad se espera la pronta construcción del puente sobre el Canal de Chacao. ¿Qué ventajas crees traerá para la isla? ¿Cómo puede repercutir esta nueva conectividad?

E: –El puente es un puente político, no nació de necesidades y urgencias al interior de la provincia, me refiero a la isla grande y el archipiélago, el cual tiene más de 40 islas menores. Seguramente va a ir mucha gente a conocer uno de los puentes más importantes de América Latina. Es un despropósito y, como leí en una columna, el reflejo de un país subdesarrollado con aires de grandeza que no sabe introducir sus recursos en virtud y para su población. “Chiloé es un territorio frágil, con una infinita lista de prioridades para su verdadero adelanto, más que traer empresas depredadoras a través de un puente como lo ha sido la salmonicultura y la explotación del bosque nativo sin ningún tipo de regulación. La gente de Chiloé necesita caminos, conectividad en las islas, cientos de proyectos de agua potable, electrificación, y para qué hablar de educación y salud. La gente se muere en los pasillos de los hospitales, en Ancud y Quellón, y la solución no es un puente para que puedan ir de urgencia a Puerto Montt.

Tras la polémica por la construcción y emplazamiento del mall, no sucedió mucho y el centro comercial está pronto a inaugurarse. ¿Se han tomado medidas para que algo así no vuelva a ocurrir?

E: –Como país, la palabra urbanismo es muy nueva, muy lejana, está asociada a “cacho”, a que te piden trámites en la municipalidad. Somos ignorantes sobre cómo se debe hacer ciudad. Por otra parte, se ha instalado en nuestro país la mentalidad del libre mercado, del consumismo y la falta de valores. Estos factores están destruyendo nuestras ciudades, Castro no es la única, y quizás tampoco sea el último adefesio que se construya sin ningún tipo de regulación en Chiloé, es cosa de darse una vuelta por Puerto Montt, Chillán, San Antonio, Antofagasta… En fin, en todo Chile.

Mientras nuestras autoridades sean permisivas, indolentes e iletradas respecto al valor y la importancia de la ciudad, esto no va a parar. Es parte de nuestro tema actual sobre la educación. Las ciudades son un libro abierto y nos cuentan sobre quiénes somos y queremos, ahí está nuestra sociedad”.

¿Cómo se puede contribuir con el desarrollo de la zona sin pasar a llevar su tradición arquitectónica?

E: –Educación, formación, es igual a conciencia. ¿Cómo puede ser que en una marcha en donde se exige educación se destruya la ciudad? Ahí está el problema, en el acto mismo de destruir lo que te pertenece.

Por otra parte, las políticas sobre patrimonio son nefastas y al final del día producen todo lo contrario, ‘destruir el patrimonio’, lleno de vacíos legales y lleno de papeleos que las misma autoridad no sabe para qué te los solicita, pero los solicita. Llega a ser divertido. Pero la mentalidad está cambiando, las nuevas generaciones lo están entendiendo, es como la ecología…”.

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