Elige Fuente


Hotel Tierra Patagonia de Cazú Zegers

Su construcción representó un verdadero reto, tanto por las dificultades que impone el clima, como por su lejanía y las condiciones extremas del terreno. Concebido en hormigón, acero y madera, el complejo destaca por su especial techumbre, una pieza de más de 3 mil metros cuadrados, estructurada con 100 cerchas distintas.

Nombre poético:Hotel del Viento.
Ubicación: Lago Sarmiento, Torres del Paine, Región de Magallanes, Chile.
Arquitecto: Cazú Zegers G.
Arquitectos asociados: Rodrigo Ferrer Lavandero / Roberto Benavente.
Colaborador: Grupo Aira.
Desarrollo y Gestión: Estudio Ai (Arquitectura Integrada).
Mandante: Katari S.A.
Equipo de Arquitectos: Damaris Parada, Carolina Rincón, Jaime Latorre, Javier Muñoz, Carolina Garrido, Gerardo Armanet, Nicolás Ramírez.
Año proyecto: 2005 – 2006 / 2010 – 2011
Año construcción: 2011
Superficie terreno: 70 há.
Superficie construida: 4.900 m2.
Construcción: Salfa Corp S.A.
Cálculo Estructural : Enzo Valladares P. y Asociados.
Inspección Técnica: Coz Cía Ltda. (Gustavo Soto).
Ingeniería Sanitaria: Oligario Pérez.
Ingeniería Eléctrica: Sergio Alemparte.
Climatización: Rolf Thiele.
Ingeniero Acústica: George Somerhoff.
Iluminación: Paulina Sir, Gaspar Arenas.
Paisajismo: Catalina Phillips, Gerardo Ariztía.
Decoración: Alexandra Edwards, Carolina del Piano, María Jesús Yáñez.
Maquetas: Felipe del Río.
Imágenes Digitales: Dolly Arquitectos, Pedro Pinochet, Gerardo Armanet.
Sistema Constructivo: Estructura hormigón armado.
Cubierta: Vigas de madera de pino laminado, entablado de lenga, planchas OSB, membrana asfáltica, terminación final entablado de lenga.
Muros: Hormigón Armado con sistema EIFS y revestido en lenga.
Ventanas: PVC y termopanel, con revestimiento interior de lenga.
Terminaciones Pavimentos: Entablado de lenga.
Terminaciones Cielo: Cielo acústico con celosía en madera de lenga 1” x 2” imprimado,
puesta canto con separación de 30mm
Revestimientos y mobiliario: Madera nativa de lenga en bruto y cepillada.
Fuentes bibliográficas: Catálogo XVIII Bienal de Arquitectura 2012, Revista Aitim N° 178. Ediciones ARQ sobre Cazú Zegers.
Páginas consultadas: Estudio Ai, Jaime Latorre, Designboom, Architizer, ArchDaily, Revista BIT, Infomadera, Cazú Zegers.
Fotografías: Pía Vergara, Rodrigo Ferrer, Roberto Benavente, Al Argueta, James Florio, Morten Andersen, Cristobal Palma, Christian Spies.

El Hotel Tierra Patagonia de Cazú Zegers es un complejo de 4.900 m que armoniza con el paisaje del lugar, gracias a una arquitectura inspirada en las diversas formas que el viento va trazando en el sector. La relación con el entorno resultó vital, su sinuosidad representa los trazos del viento patagónico. El edificio, que se configura en relación con su entorno, en un pleno equilibrio con el paisaje del sur de Chile, posee una serie de grandes ventanales que otorgan una inigualable vista desde cada rincón de las áreas comunes y de sus 40 habitaciones.

Memoria de la Arquitecta.
El Hotel se encuentra ubicado en la entrada norte del Parque Nacional Torres del Paine, en el borde del Lago Sarmiento. El lugar de emplazamiento posee una gran magnitud frente a la vastedad metafísica de la Patagonia Austral, un primer plano de agua como soporte del magnífico macizo del Paine. Esta magnitud es la que lleva a tomar el partido de armar un proyecto extendido o proyecto topográfico (low scraper), que dialogue con la dimensión del territorio en que se emplaza. Fue concebido como un cuerpo libre que se sitúa poéticamente entre la tierra y el cielo, abarcando la extensión. Su forma, establece un diálogo entre la distante línea del horizonte y la escala humana.

El gran desafío de este proyecto, fue cómo construir un edificio, en un lugar de tanta belleza escénica, tan solitario y tan vasto. Entonces, la gran pregunta o cuestionamiento que surge frente a este encargo, considerando las observaciones del arquitecto, es: ¿Cómo construir el hotel sin desmistificar el paisaje? Para ello, se estudian los elementos naturales del lugar, donde el viento es el elemento característico de la región, los pueblo originarios, tenían al menos 10 palabras para nombrarlo. Así el gesto del edificio surge de las formas que dibuja el viento en el lugar, como una duna más en la topografía del terreno, un elemento natural característico de la región. Su forma busca no irrumpir en el paisaje del lugar, sino sumarse y fundirse. Este propósito lleva a que el proyecto nazca de la tierra, como un pliegue en la arena dibujado por el viento.

La imagen de proyecto, que se busca, es lograr que el edificio, parezca como un gran fósil varado, ya sea el esqueleto de un animal prehistórico, como esos fósiles, que permitieron a Charles Darwin desarrollar su teoría de la evolución de la especies, luego de su paso por esos territorios. O un gran palo que luego de haber estado meses en el agua, el lago botó, erosionado y curvo. Es así como se opta por construir un “fuselaje” que sale desde el suelo por medio de taludes hechos con la misma tierra y vegetación del lugar, para luego volverse cubierta y fachada. El edificio se ancla al suelo con taludes y se reviste enteramente con entablado de madera de lenga, para lograr el color plateado de las maderas que quedan a la intemperie, característico de los galpones de secado de lana que existen en la Patagonia.

La solución espacial busca el abrigo y la pequeña escala, por lo que el hotel es netamente horizontal. Se estructura a partir de los recorridos interiores, que son la forma de habitar esta extensión. El recorrido, está tensionado por el programa de los extremos. Hacia el sur, en los extremos del proyecto, se ubica el Spa, por un lado y por el otro, el área común, en el otro extremo nororiente del ala, es decir, la zona pública compuesta por la sala de estar, la sala de lectura y el espacio del comedor. En un nuevo cuerpo más bajo, y contenido en parte por el talud, se desenvuelve la administración y servicios. Todos los programas son unidos por pasillos-puentes al interior del edificio.

Entre estos dos extremos, se encuentran la 40 habitaciones de pasajeros, compuestas por 3 suites en doble altura, el resto de las 37 habitaciones, se dispone en dos niveles de circulación. Los balcones de los puentes suspendidos acceden a ciertos pares de habitaciones y se extienden al exterior a través de ventanales en doble altura, que se fugan en tajos sobre el talud exterior. Hacia las habitaciones del segundo nivel, en el ala de los dormitorios, el recorrido se resuelve con puentes suspendidos sobre espacios en doble altura, dejando ver la estructura de madera a modo de un galpón de esquila. En total, cuarenta habitaciones para pasajeros y otras cinco para el personal del Hotel. Los balcones están situados acceden a pares de habitaciones y se extienden al exterior a través de ventanales en doble altura, que se fugan en tajos sobre el talud exterior. En el corredor del 1er nivel, se plantea como un recorrido museo, que da cuenta de la historia de la Patagonia por medio de tres cajas de luz temáticas diseñadas por la artista Matilde Huidobro.

Las áreas comunes, se plantean en una escala doméstica, al amparo de la gran superficie curva de triple altura que es el cielo en la zona de estar comedor. El trabajo de decoración, sigue las líneas de aústeras y sencillas de la arquitectura, logrando que la experiencia espacial sea un todo armónico y discreto, donde el protagonista permanente del habitar es el Macizo del Paine, con su luces y tonalidades.

El proyecto se plantea como una proposición para dotar de infraestructura a un sector aún no explotado. La propuesta se diseña desde su origen como la definición de un espacio que privilegie la minimización de los impactos sobre el territorio, en razón de un diseño sustentable de sus instalaciones y de su manejo atento a las condiciones ambientales. Para lograr esto el Hotel cuenta con una envolvente termina continua sin puentes térmicos y con soluciones de cámaras de aire y ventilación pasiva. Para la iluminación, se privilegia la luz tenue y de bajo consumo. Así se logra un edificio de bajo impacto ambiental y alto contenido en la experiencia de habitar.

Entendemos el hotel como el corazón de un cuerpo en libertad sobre el territorio. Este cuerpo se constituye por medio de los trekkings y salidas que el pasajero hace al Parque Nacional y sus alrededores. El hotel y su experiencia de habitar en un lugar aislado, se completa por medio de la excelente oferta de guías y paseos que la estadía ofrece.

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA
Decoración Interior:  El trabajo de decoración, sigue las líneas de austeras y sencillas de la arquitectura, logrando que la experiencia espacial sea un todo armónico y discreto, donde el protagonista permanente del habitar es el Macizo del Paine, con sus luces y tonalidades. En sí, la esencia de la decoración interior es orgánica, dado que el objetivo del proyecto tiene entre sus lineamientos del diseño es acoplarse, sin irrumpir el entorno y lograr una sintonía con él, para lograr un ambiente acogedor y cálido. Ésto determinó la decisión de utilizar, materiales autóctonos, auténticamente patagónicos, artesanales y texturas locales, como lo son troncos y ramas de árboles de la zona austral, tanto en los pilares soportantes de la cubierta en la entrada de la obra, barandas o en muebles, de madera y mimbre, en distintas habitaciones y fragmentos de troncos en su patio interior. Cabe agregar que, en el corredor del 1er nivel, se plantea como un Recorrido Museo, que da cuenta de la Historia de la Patagonia por medio de tres cajas de luz temáticas diseñadas por la Artista Matilde Huidobro.

Apilamiento de Troncos de la Cubierta:  El proyecto de cubierta del hotel fue desarrollado por Jaime Latorre y el Estudio Ai (Arquitectura Integrada). En conjunto desarrollaron el algoritmo que controla la forma de ésta, tanto  estructuralmente como mecanismo de revestimiento, mediante diseño paramétrico, donde se definieron un set de divisiones, programadas y controladas a través de funciones en el ordenador, que permitieron en corto tiempo precisar su composición a 45 cerchas principales y 43 secundarias (88 en total), distintas todas entre sí, las cuales en su conjunto conciben un manto de doble curvatura, de forma fluida y coherente con el total del proyecto. El despiece del fuselaje está compuesto por un total de 88 cerchas.

Sustentabilidad del Proyecto, Iluminación y Paisajismo:  La sustentabilidad fue uno de los ejes del proyecto. El diseño manejó la eficiencia térmica del hotel, para reducir el costo energético y los niveles de calefacción, de hecho en pleno invierno el edificio sin calefacción alguna logra mantener 5 [ºC], mientras en el exterior hay -14 [ºC]. Se trabajó con iluminación LED. Se realizó un intenso trabajo con los paisajistas que removieron toda la flora nativa en el terreno para cuidarla en un invernadero, mientras duraba la obra y posteriormente replantarla con éxito en los alrededores, incluso hoy los guanacos llegan atraídos por pampa recuperada, que se pueden apreciar desde el hotel.

Ejecución del Proyecto:  La ejecución de este proyecto representó un gran desafío para sus constructores, ya que éste se realizó en condiciones extremas, con temperaturas bajo los -10° C y ráfagas de viento superiores a los 100 km/hora. Una de las mayores complejidades, en este plano, fue la gran cantidad de mano de obra especializada que soportó estas condiciones en un campamento ubicado a 4 kilómetros de la construcción. A ellos se suma otro personal que vivía en Puerto Natales y que día a día debieron desplazarse hasta la zona. Desde el punto de vista logístico, resultó ser una obra bastante compleja también, dado que los materiales en su gran mayoría se llevaron desde Santiago y varios habían sido importados con anterioridad, para ser enviados a Punta Arenas y a Puerto Natales a través del Ferri.

Materiales y Estructura: En términos generales, el hotel fue concebido en tres materiales. Existe una estructura fundamental que es de hormigón armado y sobre esta hay una cubierta que es de acero en un tramo y en otro de madera. Se utilizaron sistemas reticulares en la que se montó la madera aserrada y arcos para la madera laminada, que se apoyaban directamente sobre la estructura del hormigón armado. Cabe mencionar, que el edificio tiene tres curvaturas y cada uno de los ejes correspondientes a cada curvatura o arco es diferente uno del otro. Cada perfil tiene forma distinta, por lo que no se podía industrializar el proceso. Hubo que fabricarlos en el mismo lugar para ajustar la forma, con cerchas diferentes, con el mismo concepto estructural y modificando la forma. 

En cuanto al análisis sísmico se realizó según norma NCh 433 Of. 96 y suelo tipo II, en una zona sísmica 1, que trabajaría con hormigón armado. Las fundaciones del edificio corresponden a zapatas corridas y ligadas. Se utilizó un hormigón de fundaciones H-25 con 90% de nivel de confianza. además se trabajó con maderas estructurales de lenga y roble de Magallanes (nothofagus pumilio), en estado seco y madera laminada encolada grado A, de laminado horizontal.

Los aceros, por su parte, son del tipo A 63-42 H con resalte para todos los diámetros y aceros estructurales A 37-24 ES. estos últimos, fueron revestidos con dos manos de anticorrosivo alquídico de diferente color, ejecutando con un espesor mínimo de 3 milímetros.

Para levantar el edificio, se montó una planta de hormigón que SALFA S.A. instaló a unos 500 m de la construcción. el árido se sacó de una cantera que estaba muy cerca del lugar. También se generaron otras estrategias para mantener la temperatura y las buenas condiciones del material en un entorno adverso para su óptimo rendimiento.

La obra se terminó de construir en pleno invierno, hubo que hacer microclimas donde se vaciaba el hormigón, a través de calefactores que generaban una temperatura más alta o bien mediante unas planchas elaboradas con lana mineral que cubrían el hormigón.

Estructura de la Techumbre: Se trata de una pieza cercana a los 3 mil [m2], compuesta por 100 cerchas distintas, ya que el techo que no sólo va generando una curva, sino que también parte de un punto más bajo y va subiendo y luego vuelve a bajar. Cada pieza fue construida con madera de lenga y tiene 20 centímetros de espesor de poliestireno completamente aislado, más una membrana asfáltica. Cada una de ellas pesa entre 150 y 300 kilos, por lo que para el alzamiento de cada elemento, se requirió un equipo de seis trabajadores.

Una vez que la estructura de la techumbre estuvo lista, se forró con tablas, lo que se conoce como encamisado de madera. Luego se ejecutó el revestimiento con las dos planchas de poliestireno de 50 mm y sobre esto, un terciado marino estructural y encima una membrana asfáltica con lo que la cubierta quedó protegida totalmente. Sobre esta membrana, se generaron perforaciones de hormigón de 60 kilos que corresponden a círculos de hormigón que con una perforación en el centro de 30 cm de diámetro. La madera del techo no recibió ningún tratamiento para protegerla del frío, ya que la idea es que con el tiempo el color se vaya poniendo gris y se confunda con el paisaje de la pampa.

Protección del Viento: Para proteger del viento, se decidió anclar los elementos del techo a la estructura de hormigón, dejando una cámara de aire, entre la última losa y la cubierta, de 3 m aproximadamente.  Luego de ello, un diafragma rígido en la techumbre y sobre eso una aislación y la cubierta que se ve de madera de lenga. Este sistema fue además anclado con un pequeño aparato de hormigón que daba lastre sobre la estructura de madera. Otra de las particularidades de esta construcción dice relación con su expansión horizontal que abarca los 200 m de largo aproximadamente.

En general hormigonar grandes longitudes produce un problema de retracción de fraguado y antiguamente uno lo que hacía era cortar los edificios cada 30 o 40 metros máximo, en Tierra Patagonia se aplicaron cortes sucesivos de hormigones para que se produzca la retracción, se indujo esa fisura, permitiendo la continuidad y longitud de éste, dejándose el edificio y cubierta continuos, es decir, como una sola pieza que posee juntas de retracción.

Los paneles divisorios interiores entre una habitación y otra, se organizan de modo tal que cada cuatro piezas hay un muro estructural de hormigón de 17 cm. de espesor y los demás son tabiques de  doble panel de yeso-cartón y lana mineral, para aislación térmica.

Tags

Hotel del Viento de Cazú Zegers, Hotel Tierra Patagonia de Cazú Zegers, Roberto Benavente, Rodrigo Ferrer Lavandero

Contáctenos
Los campos marcados con * son obligatorios.
*
*
*
  
*
* Ingrese código: captcha