Museo Violeta Parra de Undurraga Devés

El Museo Violeta Parra está muy cerca de la Plaza Italia, y es un edificio del arquitecto Cristián Undurraga y su oficina Undurraga Deves. Tiene una fachada curva que mira hacia el vacío, que se convierte en la antesala del acceso del eficio que está adosado al muro medianero colindante. En 300 metros cuadrados logra aprovechar bien el espacio de una forma muy integradora y generando un ambiente especial con muchas obras, exhibiéndose bajo el concepto y tempaticas de la vida y obra de la artista nacional.

Autor: Undurraga Deves.
Ubicación: Vicula Mackenna 37, Santiago.
Equipo: Undurraga + Deves, Pablo Lopez, Soledad Fernandez
Colaboradores: The Andes House (Made in Mimbre), realización del muro de mimbre.
Área: 4209.0 m2.
Año Proyecto:2015
Publicaciones: Magíster en Gestión Cultural: “El museo dedicado a Violeta Parra” 09.02.2014, Diario El Clarín: “Museo Violeta Parra, un despliegue de la tradición creativa chilena” 30.03.2016
Fotografías: Vivian Urfeig (El Clarín), Roland Halbe.

TERRENO DONADO
Por años (entre 1960 y 1997), el terreno donde hoy se alcanza a ver parte de la estructura sinuosa perteneció a la embajada de Francia. Luego al Instituto de Salud Previsional y después al Estado, por 30 años en comodato. El 19 de febrero de 2011 partieron ahí las obras para levantar los dos pisos que albergan dos salas de exposiciones, cafeterías y un auditorio para 120 personas, que llevará el nombre Antar, el fallecido nieto de Isabel Parra.

EL MUSEO Y SU UBICACIÓN
El museo y centro cultural Violeta Parra se inauguró el 4 de octubre y desde entonces a la fecha ha recibido 61.640 visitas. Leonardo Mellado, director del museo, contó: “Ya desde el 1 de marzo el museo está funcionando de manera gratuita e indeindefinidamente, desde entonces, siempre se ha solicitado al público un aporte voluntario, con el objetivo principal favorecer a todos los visitantes y generar mayor relación con nuestro público y no con la idea de generar mayor número de visitas sino bajo lógica de integración”, dijo.
En el museo, hoy se pueden apreciar 47 obras de la artista, traídas desde el Centro Cultural Palacio de La Moneda, y material inédito, compuesto por arpilleras, cuadros en óleo, papel maché, entre otros.
La ubicación de La Jardinera, así se conoce al museo, por la canción de Parra, se encuentra a pocos metros de la plaza Italia, en una de las zonas más típicas de la capital. El proyecto, del arquitecto chileno Cristián Undurraga, corresponde a una obra pública financiada por el gobierno de Chile para rendirle tributo a esta pintora, escultora, bordadora, investigadora popular, ceramista.
La vida de Violeta Parra, autora de Gracias a la Vida y Volver a los 17, es una suerte de caleidoscopio cultural de múltiples aristas. Actualmente se financia con aportes del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, pero tiene el desafío de obtener aportes de privados. Un disparador de las ideas que dieron vida al conjunto ubicado en los márgenes del casco histórico de Santiago: El Barrio San Borja, una zona que ha transitado del modelo de ciudad compacta hacia una de torres aisladas donde la claridad del espacio público tradicional se desdibujó.

FORMA, ARQUITECTURA Y EMPLAZAMIENTO.
El terreno, se despliega entre dos calles relevantes en el tejido urbano de la ciudad, donde la Avenida Vicuña Mackenna marca uno de los ejes estructurales de Santiago. “Queríamos que la fachada, aquello más visible desde la calle, dijera algo del sentido del Museo. De allí que propusiéramos esos tejidos de mimbre al interior de los vidrios. El mimbre da cuenta de lo artesanal y de lo popular”, explicó el arquitecto Cristián Undurraga sobre el museo que cuenta con el acervo de la Fundación Violeta Parra, una iniciativa de Isabel y Angel, los hijos de la artista que recopilaron obras. En un futuro, La Jardinera compartirá el predio con el Centro Cultural Argentino, otro proyecto de Undurraga: “Terminó su etapa de diseño y también el proceso de aprobaciones, fue licitado y el inicio de las obras será dentro del año”, explicó el arquitecto. La zona, así, se convertirá un polo de desarrollo artístico y cultural junto con el GAM, Centro Gabriela Mistral, que está a pocas cuadras.
Según el proyectista chileno, el museo Violeta Parra asume como estrategia urbana “el despliegue longitudinal de su fachada, cuya responsabilidad es dar forma al paseo peatonal, que será complementado luego con el otro edificio cultural. La compresión y expansión del frente a lo largo del recorrido da lugar a una silueta de ancho variable que impone mayor lentitud en el tránsito por el espacio urbano. Dentro de este recorrido, el acceso al museo está definido por una concavidad amplia, que sugiere una pausa en el trayecto” señala Undurraga.
Es un espacio que combina obras de arpillera, pintura, música y los objetos más personales de Parra, como su guitarrón y su máquina de coser. En las distintas estancias que conforman la muestra se puede observar y sentir el floklore y las tradiciones populares chilenas en todas sus creaciones.
La fachada principal del edificio, que recibe luz del Sur, está conformada por paneles de cristal doble en cuya cámara interior se aloja un tejido de mimbre. Por una parte, permite el paso de una luz tamizada y, por otra, genera un interior íntimo y protegico. “Este tejido de mimbre anuncia, desde el espacio urbano, el compromiso de la artista con la artesanía”, dice Undurraga, sobre una de las facetas de Violeta Parra.
En dos importantes salones se exhibe parte de la colección permanente, compuesta por 23 obras de arpillera, pinturas y papel maché, que se complementan en los espacios audiovisuales del conjunto. También hay objetos personales -como su arpa, guitarrón y máquina de coser- y documentos que dan cuenta del proceso creativo que la llevó a elaborar sus trabajos visuales y musicales. Parte de su obra se exhibió en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre, en París, Francia, en 1964.
La planta del Museo se despliega en torno a un patio semicircular, un pequeño oasis en medio del intenso tránsito de Santiago de Chile. Desde allí se recibe el calor del sol del Norte, que se cuela entre los intersticios de los edificios preexistentes.
Mientras la longitud del recorrido exterior se relaciona con la horizontal, el recorrido interior se transforma en vertical. “Allí las curvas y contracurvas refieren a un microcosmos rico y complejo, anticipándonos las múltiples realidades de las que Violeta Parra era testigo”, explica el arquitecto.
En ambos extremos del recorrido se han dispuesto los programas “ancla”. Hacia el poniente se ubicó un pequeño auditorio de 100 personas, mientras que al oriente se ubicaron las salas expositivas. El recorrido interno se prolonga hacia la sala del segundo nivel a través de una rampa que asciende entre el tejido de mimbre y el muro de las salas. Allí, un conjunto de ventanas, dispuestas estratégicamente, nos revelan el interior de las salas expositivas.
Las oficinas y archivos del segundo nivel, se extienden entre la zona de exposición y el auditorio. En el exterior del piso superior se general zonas de jardín que prolongan la vegetación del patio central. “La idea es que la arquitectura desaparezca, que surja un universo vegetal como la selva húmeda y fría del sur de Chile que tanto amó Violeta Parra”, dice Cristián Undurraga.
El recorrido propone conocer la figura de Violeta Parra a través de una experiencia sensorial y sonora. Canciones que se pintan y se bordan, decía Violeta sobre su obra que rescató tradiciones populares del mundo obrero y campesino. Una artista integral, que dejó su legado y su marca. Un tributo necesario.

LOS ESPACIOS DEL MUSEO
Rampa: Al ingresar al museo se descubre una larga rampa, donde la invitación es caminarla con lentitud,
para adentrarse en el universo de la artista, a través de su música y del poema “Defensa de Violeta”, escrito por su hermano Nicanor.

Sala Audiovisual
Es un espacio íntimo para adentrarse en la vida y obra de Violeta Parra, a través de valiosos
registros audiovisuales y documentales.

Sala Humana: Ubicada en la planta alta del museo, exhibe obras que representan la vinculación de Violeta Parra con las tradiciones populares y el mundo obrero y campesino. Aquí hay piezas que hablan de la importancia de la cueca, de su cercanía con el circo y de sus grandes amistades, entre otros. También está presente su guitarrón, instrumento de origen chileno utilizado preferentemente para la interpretación del Canto a lo Humano y a lo Divino.

Sala Divina: En este espacio se recorre la conexión de Violeta Parra con la religiosidad y el mundo espiritual,
siempre desde las costumbres populares chilenas. La imagen de Cristo, la fe, lo celestial y la muerte y sus rituales –como el velorio del angelito- se toman la exhibición, que es complementada con otro instrumento musical de la propia artista: su arpa.

Bosque Sonoro: Instalación a través de la cual los visitantes pueden tener una experiencia sensorial y de acercamiento a la música de la artista, por medio de troncos sonorizados.

Sala Educativa: Concebida especialmente para los estudiantes, este espacio posee una serie de dispositivos interactivos que, a través de música, texturas, aromas o poesía, permiten a sus visitantes comprender de mejor manera el contexto en que se desempeñó la multifacética Violeta Parra. Está pensado para albergar talleres de distintos niveles educacionales, complementando así las visitas guiadas que realiza nuestro equipo de mediación.

Sala Antar: Con capacidad para 100 personas, el auditorio del museo se presenta como un acogedor y moderno lugar destinado a la realización de espectáculos musicales, charlas u otro tipo de actividades. Rodeado de obras de la artista, cuenta con un escenario y tecnología que permite presentaciones con los más altos estándares de calidad. Todo en una ubicación privilegiada en el centro de Santiago e inmerso en un espacio de enorme valor cultural.

 

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