Residencia y Comedores, Universidad St. Edwards de Alejandro Aravena

Complejo residencial y comedores de la Universidad St. Edwards, en Austin, Texas, Estados Unidos diseñado por el arquitecto Alejandro Aravena, ganador del Pritzker en el año 2016 que evoca la conformación de células de los monasterios.

Autor: Alejandro Aravena y Ricardo Torrejón
Equipo profesional: Equipo Chileno: Víctor Oddó, Rebecca Emmons
Equipo Texas: Tiffani Erdmanczyk, Adam Pyrek, Travis Hughbanks, Leyla Shams, Joyce Chen, Deb Ebersole
Ubicación: Austin, Texas, Estados Unidos
Colaboradores: Cotera + Reed
Superficie terreno: 30000.0 m2
Superficie construida: 30.000 m2 (10.000 m2 dormitorios + 20.000 m2 estacionamiento)
Año proyecto: 2008
Publicaciones: Arquitectura Viva 185 Web Arqa, Web Ambientes, Web Chilearq, Web Archdaily
Fotografías: Chilearq (Cristóbal Palma)

Uno de los primeros proyectos internacionales de gran escala del arquitecto chileno Alejandro Aravena fue el edificio creado para la universidad privada St. Edward’s University en Austin, Texas, un distrito al suroeste de Estados Unidos. Una de las características formales más atractivas de esta obra son sus fachadas, de apariencia maciza y rústica con materialidad de ladrillo pétreo, partido a la mitad y colocado con la parte rugosa hacia afuera, en el exterior y en el interior, cubierto por un muro-cortina de termopanel liviano de muchos colores, donde las secciones de vidrio opaco poseen dos diferentes tonos de rojo, complementadas con matices de bronce que sugieren una íntima conexión con el ambiente universitario.

Su volumetría evoca un monasterio, donde el sentido de la vida urbana fusiona cultura, aprendizaje y una gran variedad de servicios para sus estudiantes, sean éstos comedores, habitaciones y biblioteca, contempla el siguiente programa arquitectónico:
– Nuevos dormitorios (300 camas).
– Instalaciones de comedores.
– Área de servicios estudiantiles.
(bibliotecas, salas de estudio, salas de recreación)

El diseño de los comedores y servicios universitarios de la Universidad de St. Edwards considera 2 aspectos principales:
a) Requisitos Programáticos del Proyecto, determinados por las necesidades del usuario.
b) Plan Maestro, en relación al lenguaje, apariencia y relación con el resto del campus.

“Necesitábamos capacidad para 300 camas, áreas sociales y servicios para todo el campus en un lote estrecho. Hicimos tres cosas: creamos un zócalo con los programas más públicos para activar el primer piso, esculpimos el núcleo del volumen y colocamos ahí las áreas sociales y articulamos el perímetro del edificio lo más posible, aumentando los metros lineales de fachada para garantizar vistas y luz natural a cada recinto. Para poder resistir a un entorno duro, optamos por una secuencia de pieles pesadas y rugosas en la capa externa y se vuelve más ligeras y delicadas hacia el núcleo”, indica Aravena, para los Premios Pritzker.

Memoria de los Arquitectos

Pensamos que un edificio de dormitorios es como un monasterio; la pregunta es cómo se organiza una serie de pequeñas celdas repetitivas y cómo se relacionan a su vez con piezas especiales mayores.
Si en el caso del monasterio se trata de las celdas de los monjes y su relación con el refectorio y la capilla, en este caso se trataba de los dormitorios y su relación con los comedores y los servicios comunes. Ambos tienen que ver con antiguas actividades atávicas: comer, estudiar y dormir. Para expresarlo de manera más sugerente: alimento para el cuerpo, para el alma y digestión.

Hay dos grandes ejemplos de cómo responder en forma paradigmática a este problema:
En los años 40, al enfrentar diseño del Baker House para el MIT en Cambridge, Alvar Aalto creó una cinta serpenteante compuesta por las unidades repetitivas que miran cada una de ellas el Charles River en escorzo y, en una de las inflexiones de la cinta de dormitorios, ubicó la pieza especial. Esta operación se puede describir cómo, a partir de una cinta y un volumen, juntos crean además un lugar.
(1+1=3)

En los 60, cuando Louis Kahn diseño el Erdman Hall, utilizó las celdas para definir y confinar un núcleo que funciona como la pieza especial. En vez de agregar una pieza, sintetizó celdas y volumen especial en una sola operación. De hecho repitió la operación 3 veces.
[(1+1=1) x3 = 1]

Queríamos participar en esta secuencia histórica e hicimos nuestra declaración no en planta pero en corte: Usamos las piezas especiales como el zócalo para los dormitorios, dando una base publica para las unidades privados arriba. También creamos trazado articulado, pero en vez de hacerlo como una reacción al evento geográfico, lo hicimos para aumentar el perímetro del edificio para que cada unidad tuviera una vista y luz natural sin tener que comprometer su intimidad. También envolvimos la cinta alrededor un vacío, pero en vez de hacerlo para conformar las piezas especiales, lo hicimos para introducir un espacio público exterior, agregando una dimensión topológica al campus que tiene solo sólidos dispuestos en un campo. De hecho, pusimos todos los espacios comunes del edificio mirando al interior de este “cañón cartesiano,” para que el proyecto entero sea visto gradualmente, de lo público a lo intermedio, de lo común a lo privado.

Pero también había una tarea subyacente. Tenía que ver con el debate de cómo se determina el lenguaje arquitectónico apropiado del edificio para relacionarse con el resto del campus, particularmente con los edificios antiguos.

Esta discusión ocurrió principalmente entre y con el Board of Trustees, donde ninguno de ellos es arquitecto. Lo digo, no para descalificar las otras opiniones, sino para clarificar que la discusión fue tomada de una manera transversal y común (en el sentido compartido y normal). No fue una discusión disciplinaria de cómo tratar con la historia de que pudo haber sucedido entre los arquitectos, un debate que hubiera sido principalmente ideológico y basado en principios abstractos. Esta se llevó a cabo entre ciudadanos, por lo que se hizo muy concreta. No mejor, ni peor; concreta.

El papel y la posición de la arquitectura contemporánea debe tomar frente a un estilo preexistente, si se discute en una conferencia o ensayo, la discusión tiende a ser ética, involucra ideas y principios de cómo operar y eventualmente involucrar teorías; pero cuando es discutido con una audiencia mas amplia, el tema no es tema si no un debate especifico sobre elementos. No es sobre la aperturas del volumen si no sobre las ventanas en el muro. No es sobre como coronar un objeto si no como se aparecerá el techo. No es sobre la cantidad de líneas necesarias para definir un sólido, es sobre su decoración. Por eso, los dibujos tuvieron que ser muy realistas. No se trataba de comunicar principios estéticos o sugerir un ambiente, y definitivamente no sobre visualizar el espacio (vacío); fue sobre lo específico del problema.

En estas discusiones, veo bajo el escrutinio lo que la sociedad espera de los arquitectos, y creo realmente, que deberíamos explicarnos a los ciudadanos, no a otros arquitectos.

Entonces, en este proyecto intentamos balancear lo abstracto (un sólido excavado habitable) con lo concreto (un edificio que se parece a los demás si se ve con el rabillo del ojo). Intentamos escapar a lenguajes figurativos: sin pastiches, sin copiar a los edificios de los 90, pero tampoco las cajas antisépticas que gritan “miren-lo-cool-que-somos.”

En cualquier caso, lo que creo que fue el tema real y el desafío de este proyecto no fue arquitectónico, sino personal. Este es el primer proyecto que hago fuera de Chile. Y sucedió que no en otro país de América Latina, sino en Estados Unidos, un país muy diferente al de Chile. Hoy en día muchos arquitectos construyen alrededor del mundo, como si fuera una cosa natural, para mí no lo es. He tenido que diseñar en Inglés no en español. He tenido que aprender a pensar en pulgadas y pies en lugar de metros. He tenido que pasar de la cultura de la escasez a la cultura de la abundancia (donde quiero ajustado, mis clientes pueden ver mezquindad, donde quiero comprimido, los usuarios pueden ver invasivo). Pero sobre todo tenía que ir desde el tercer mundo al primero y liderar un proyecto allí. Esto no es evidente para mí en absoluto y todavía no me acostumbro.