Santuario Padre Alberto Hurtado de Undurraga Deves Arquitectos

Este Santuario es obra de Cristián Undurraga, uno de los arquitectos más reconocidos del Chile y surge con motivo de la beatificación del Padre Alberto Hurtado, bajo el concepto de oasis paradísiaco en medio de la comuna de Estación Central.

Autor: Undurraga Devés Arquitectos
Equipo profesional: Cristián Undurraga (Arquitecto a cargo)
Soledad Fernández (Equipo de diseño)
Ubicación: Padre Alberto Hurtado 1090, Estación Central. Santiago, Chile
Superficie construida: 708 m2
Año proyecto: 1990
Año construcción: 1994-1995
Fotografías: Web Undurraga Deves Arquitectos, Fundación Padre Alberto Hurtado

El Santuario Padre Alberto Hurtado se ubica en un barrio popular y densamente habitando en el sector poniente de la ciudad de Santiago, en la comuna de Estación Central. El lugar se caracteriza por la presencia, a su alrededor, de un conjunto de edificios emblemáticos: la parroquia Jesús Obrero, un teatro, el edificio del Hogar de Cristo que acoge a los enfermos y hospederías destinadas a proporcionar alojamiento digno a los más desposeídos.

Estrategias e Ideas Arquitectónicas.

Utilizó el interior de la parcela aprovechando algunos árboles ya existentes y proponiendo otros, para dar al lugar a un parque, que establece diálogo con el conjunto de edificios, con el fin de articular el desorden preexistente y enfatizando la atmósfera del lugar para dar paso al recogimiento.

El proyecto buscó conjugar la escala íntima de los peregrinos que diariamente acuden a la tumba, con una escala colectiva que acoja a las miles de personas que se dan cita allí en las fechas que conmemoran episodios trascendentales en la vida del Padre Hurtado, tal es el caso del  Día Nacional de la Solidaridad, 18 de agosto, cuando se conmemora su fallecimiento y otros eventos de la religión católica.

Se proyectaron entonces dos áreas, unidas entre sí, pero claramente diferenciadas en sus respectivos protagonismos:
Un sendero que desciende hasta la tumba rodeada de agua donde el peregrino encuentra intimidad con el santo respondiendo así a la individualidad del visitante.
Una explanada de césped, definida por palmas chilenas que se levantan como columnas de un templo mayor, donde se realizan los eventos masivos y recibe así la presencia colectiva. De igual modo se utiliza la explanada de cemento en el exterior del Santuario para vigilias, eventos comunitarios y misas.

Se trata entonces, de generar un oasis en medio de la ciudad, un oasis de contemplación y meditación, un lugar de encuentro con Dios y con los demás cristianos que acuden con fe al Santuario. La idea fue generar un sendero, un camino que recorre y conduce en procesión al hallazgo de un lugar lleno de paz y silencio, para conectarse con Dios, con la voz interior del peregrino y otros cristianos que acuden con fe y en una constante búsqueda sedienta de la fuente de templanza interior que necesitan a lo largo de sus vidas desiertas, internándose en un parque interior, un oasis paradísiaco que conduce al corazón del parque a través de una rampa que desciende en suave pendiente, para hallar un regalo escondido y apartado del ruido de la ciudad, donde sólo se escucha la música de la naturaleza, tras recorrer un sendero sinuosoenmarcado por grandes murallas, que ocultan y develan de a poco, en la medida que se avanza, la tumba del Padre Alberto Hurtado, donde se encuentran los restos de un hombre santo y ejemplo a seguir para la comunidad cristiana y católica, un hombre que guiado por Dios, transmitió la palabra del Señor, mediante  sus acciones benéficas y desinteresadas, para con sus hermanos más desprotegidos. Allí al final del camino, con la sonoridad del agua de una pileta que posee distintos niveles, el espacio se abre y acoge al peregrino para encontrarse con Dios, en un espacio sagrado: la Capilla, tal como se indica en el Extracto “Un Oasis en el Camino” de la Fundación Padre Alberto Hurtado:

“Puede que ninguno de nosotros haya experimentado la angustia de necesitar una fuente de agua en medio de un paisaje desértico, y que ésta no aparezca por ningún lado. Puede que ninguno de nosotros se haya visto en esa situación en donde la angustia crece y crece, en que la desesperación empeora las cosas, en donde pareciera que no vamos a ser capaces de dar un paso más, y todo indica que estamos enfrentando los últimos instantes de nuestra vida. Sin embargo, cuando ya estábamos vencidos, ¡¡¡se produce el hallazgo!!! Y aun pensando que nuestros ojos nos engañan, sólo cuando sentimos toda su frescura en nuestras manos, en el rostro, y especialmente, en la garganta, nos damos cuenta que no hay nada más grande, nada más hermoso y nada más valioso que ese oasis que nos ha salvado la vida. Puede que no hayamos estado en esta situación, pero todos sabemos lo que es un oasis, o al menos, creemos saberlo.

No obstante, además de estos oasis concretos en medio de algún desierto, hay otros tan reales como los primeros que se nos aparecen en otros contextos de desierto, de sequedad, de sed, de búsqueda. La experiencia de la sed no es solo algo corporal. También es espiritual. Está la sed de sentido ante una dispersión que nos desgasta; de respuesta ante preguntas que nos impiden avanzar; de paz ante la angustia que nos atraviesa por dentro; de alegría ante la pena que ya nos ha secado las lágrimas. Por eso tal vez, sabemos lo que es un oasis, porque puede que no nos hayamos perdido en ningún desierto, pero sí nos hemos perdido en la vida y encontrarnos con algo que nos devuelve la esperanza es como haber encontrado ese oasis paradisiaco.

El Santuario del Padre Hurtado es un verdadero oasis, en todo sentido, en todo el valor de la palabra. Es un oasis en medio de las calles de la comuna de Estación Central: calurosas, destruidas por tanto bus y camión, llenas de suciedad –más que por despreocupación de las autoridades municipales, sucede que nos hemos acostumbrado a convivir con la basura-, sombrías por falta de verde. En este contexto, el Santuario con su gran parque y jardines laterales, nos ofrece un descanso para la vista, un aire fresco en medio del calor y la simple belleza de lo que se cuida.

Sin embargo, junto con eso, su valor de oasis nos lo regala a esa búsqueda interna, a esa sed de paz, consuelo y esperanza que es tanto más necesaria en ocasiones a la corporal. Todo en el Santuario está pensado para que nuestra visita a este lugar nos haga experimentar la inmensa verdad de que en Alberto Hurtado, Dios visitó a nuestro pueblo. Y no es solo porque nos podemos encontrar con este hombre transformado por su encuentro personal con el Señor que lo miró a los ojos, sino porque el contacto con aquello que ocupó su corazón, también nos puede transformar a nosotros. Y así como el Padre Hurtado fue capaz de vivir contento en medio de las dificultades, ese contacto hará que nosotros nos acerquemos a esta gracia y nos atrevamos a vivir de la misma manera. El Santuario es un oasis y, tal vez, de los que más ansiamos en estos tiempos.

Hay algo maravilloso cuando hacemos el camino desde la entrada. No sé cuál sea la necesidad que nos traiga por acá, pero al comenzar a caminar por la rampa que conduce a su tumba ya se produce el regalo. Comenzamos a bajar, y al bajar nos vamos desprendiendo del ruido, el calor y la ansiedad de la ciudad, ayudados por una música que nos conecta con otra realidad. La frescura de ese camino sinuoso enmarcado por esas grandes murallas, cual páginas de un libro que se abre, nos va develando de a poco la riqueza que guarda, dándonos tiempo de desprendernos de todo lo que cargamos. Solo al final, dando la última gran curva circundada por la sonoridad del agua que recorre los distintos niveles de una pileta, nos encontramos con una capilla que nos acoge como dos brazos que se abren. Son los brazos del Padre Hurtado. Es el oasis que andábamos buscando.”

P. Jorge Muñoz A., SJ

Programa Arquitectónico

Tumba del Padre Alberto Hurtado:
Es un lugar de oración y recogimiento donde se encuentran los restos mortales del Padre Hurtado, trasladados desde la capilla de las Bienaventuranzas (su primera tumba, donde actualmente se encuentra una de sus reliquias).

Templo Parroquial Jesús Obrero:
Ubicada junto al Santuario, es la misma en donde el Padre Hurtado celebraba misas.
El Templo Parroquial cuenta con una capacidad para 700 personas sentadas.

Capilla de las Bienaventuranzas:
Anteriormente era llamada “Capilla del Perdón” y fue la primera sepultura del Padre Hurtado.
La capilla está ambientada con un óleo de Miguel Venegas Cifuentes sobre las Bienaventuranzas, según el Evangelio de San Mateo. El artista ambientó la pintura en la época actual, reflejando en ello la plena vigencia del Evangelio y el ejemplo de San Alberto Hurtado.
Uno de los lugares centrales de esta capilla es una reliquia ósea que se exhibe de la falange distal del dedo índice de la mano izquierda del Padre Hurtado, que fue obtenida cuando sus restos fueron trasladados a su actual tumba.

Museo Memorial del Padre Alberto Hurtado:
Este edificio de más de 700 metros cuadrados es obra del arquitecto Cristián Undurraga. En el interior se encuentra la tradicional Camioneta Verde del Padre Hurtado y diversos niveles que, a través de objetos cotidianos y sistemas audiovisuales, van apelando a la imaginación del peregrino para recrear las diferentes dimensiones de la vida del Santo (humana, cristiana, social, universal). El objetivo del recorrido es generar en el visitante un cuestionamiento y llamado a la acción para la construcción de un mejor país.

Parque de Oración y Explanada:
Es el lugar más extenso del Santuario del Padre Hurtado. Son 5 mil metros cuadrados rodeados de vegetación y de once palmeras que simbolizan los pilares de un templo. En la explanada se encuentra el Altar Mayor que se usa para encabezar ceremonias litúrgicas y actos culturales.

Capilla San Ignacio:
Se ubica a un costado de la tumba  y es uno de los lugares más importantes dentro del Santuario donde se podrá encontrar al Señor Sacramentado de manera permanente. Su nombre se debe a San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, orden religiosa a la cual perteneció San Alberto Hurtado.

Teatro Santuario Padre Alberto Hurtado:
Este teatro fue construido por el Padre Hurtado con el objetivo de acercar la cultura a las personas de escasos recursos. Restaurado y refaccionado, hoy ofrecemos este espacio para realizar eventos artísticos, ceremonias y actividades masivas.
Posee una capacidad de 200 personas. Cuenta con servicios de: camarines, telón, pizarra y data, micrófonos, amplificación, calefacción e iluminación.

Editado por Daniela Ivonne Carter

Puedes ver mayor información, haciendo click aquí:

Reportaje Completo del Santuario Padre Alberto Hurtado: Reportaje de Canal 13 #Hay que ir: Parque Padre Hurtado
Cronología del Santo realizada por la Fundación Padre Alberto Hurtado: Cronología de Vida PAH
Recorrido por el Museo del Padre Hurtado, Memorial de la Solidaridad: Museo SPH, Sala a Sala
Ruta Breve del Museo del Padre Hurtado, Memorial de la Solidaridad: Ruta Breve Museo SPH
Santuario Padre Alberto Hurtado: Camino de la Misericordia SPH
Ruta para Niños por el Santuario Padre Alberto Hurtado: SPH para Niños
Ruta para Jóvenes por el Santuario Padre Alberto Hurtado: SPH para Jóvenes

Horarios de Visita.
Santuario abierto de lunes a domingo de 9:00 a 21:00 horas.
Museo abierto de martes a domingo de 9:30 a 19:30 horas
Misas:
Lunes a viernes: 12:00 hrs
Martes: 19:30 hrs.
Sábados: 12:00 y 18:00 hrs
Domingos: 8:00, 9:00, 10:30, 12:00, 18:00, 19:00 hrs.