Seminario Pontificio Mayor de Cristián Fernández Cox y Max Peña

Homenaje al arquitecto Cristián Fernández Cox y su obra más importante, el Seminario Pontificio Mayor, conformado por varios edificios que componen el conjunto religioso. Destaca la iglesia, por su trabajo de luz interior, materialidad, forma, escala, material y un amplio atrio que la antecede.

Autor: Cristián Fernández Cox, Max Peña y Arquitectos Asociados
Ubicación: Walker Martinez #2020, La Florida
Año proyecto: 1980
Año construcción: 1981-2 a 1987
Publicaciones:
Fernando Pérez. Investigación FONDECYT: Medio Siglo de Arquitectura en Chile a través de sus Iglesias y Capillas, 1994
Cox Fernández, Cristián. Teoría y Práctica, Iglesia del Seminario Pontificio de Santiago. Revista ARQ (7): 10-15, Noviembre 1982.
Fernández C., Cristián y Peña Max. Iglesia del Seminario. Revista CA (35), páginas 72 – 73, Agosto de 1983.
Web Seminario Pontificio.
Premios: Premio Nacional de Arquitectura 1997
Fotografías: mapio.net, web seminario pontificio.

Sobre el arquitecto

El Seminario Pontificio Mayor de Santiago logra un excelente trabajo de la luz y el sentido espiritual en el interior de la Iglesia, dos aspectos relevantes de la arquitectura de Cristián Fernández Cox, quien fue Premio Nacional de Arquitectura en el año 1997 y Premio América de Arquitectura el año 2011. Además es recordado por su espíritu crítico de la arquitectura latinoaméricana y por ser el Primer presidente de la Bienal de Arquitectura en Chile (1977) y Primer presidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos de Chile (AOA). Padre del arquitecto Cristián Fernández Eyzaguirre, autor del gran Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) es aún recordado por su legado arquitectónico y crítico, tras su fallecimiento el año 2014. Su obra y pensamiento quedaron plasmados en esta obra, la Torre Los Andes, sus publicaciones, en especial su libro ““Bienestancia” (2011).

Descripción de la Obra

Esta iglesia fue proyectada el año 1987 por Cristián Fernández, Max Peña & Arquitectos Asociados y forma parte de un Seminario Pontificio, conformado por varios edificios de carácter religioso. Dentro del conjunto se aprecia como un edificio más, considerando su disposición espacial en el interior de la manzana del conjunto, situado entre volúmenes de mayor altura como la biblioteca. Su protagonismo cobra sentido en la escala, fisonomía, materialidad y un amplio atrio que otorga una antesala de procesión, que apoya al trazado de una línea virtual norte-sur, que se establece por la confrontación de la cruz de mediana dimensión en el límite sur del predio, hacia la calle, y el sagrario en el lado norte. El ingreso desde la calle se realiza por una vereda que conecta los distintos edificios y sectores del seminario, definiendo así las circulaciones y configurando el atrio del templo como un agora que lo envuelve por tres de sus lados, dejando el cuarto como una proyección hacia un espacio contiguo donde se ha emplazado la cruz. Debido a una ligera pendiente que sube de sur a norte, el atrio se muestra desde la calle a la manera de una plataforma elevada, dando realce al templo.

En el eje principal, desplazado del eje de ingreso al conjunto, se alinean de sur a norte, rodeando el atrio, la cruz exterior, el acceso del templo, la nave principal y el sagrario.

El templo tiene como referente las planta basilicales que poseen una superposición de diversos recursos formales unificados a través de su materialidad. Presenta un volumen que parecería generado por el desplazamiento de dos cuerpos, frontal y posterior, que al separarse dejan una huella, una repetición rítmica de una pequeña pieza geométrica representada por el material de cubierta. Ambos cuerpos, frontal y posterior son de ladrillo y adoptan una composición basada en la intersección de varios volúmenes menores; mientras la puerta de ingreso adquiere predominancia en el primero, el volumen escultórico emplazado sobre el altar lo hace en el segundo, creando un contrapunto equilibrado tanto en jerarquía como en tratamiento formal.

El cuerpo frontal se compone de varios planos:

  • El primero lo configura la puerta de ingreso, que se proyecta hacia adelante independizándose de la fachada hasta convertirse en un volumen que recibe el ingreso y lo canaliza a la manera de un túnel abovedado; este túnel divide la fachada en dos partes y se proyecta visualmente desde el exterior hasta la nave, atravesando el deambulatorio posterior o pronaos.
  • El segundo plano está formado por unos muros altos que partiendo de los flancos del túnel, se curvan hasta sus extremos para retornar algo más atrás, en unos planos que se recortan siguiendo la inclinación de la cubierta más baja a la que sirven de parapeto. Configuran en su interior unos patios de luz que iluminan el pronaos y las caras frontales.
  • En tercer plano, un par de prismas rectangulares de mayor altura, cortados en sesgo siguiendo la misma inclinación de los anteriores, permiten la iluminación cenital del pronaos en la línea de división con la nave central del templo y sirven de parapeto a la cubierta de la nave central templo, más alta y angosta que la anterior.

El cuerpo posterior se compone de un volumen cúbico al que se adosan otros de menor jerarquía, uno se dispone delante a la manera de un frontón intersectado en su parte central con un cilindro y lo flanquean otros dos, que resultan ser prolongación de las naves laterales. Encima del volumen principal, se alza un torreón de compleja geometría que con su presencia escultórica se constituye en el elemento dominante de la iglesia. Aunque una lectura simbólica lo asocia a un campanario, se trata más bien de un lucernario que ilumina el altar.

Interiormente, luego de atravesar el túnel del ingreso, se accede a un pronaos donde se sitúan los confesionarios, y se ilumina a través de dos patios de luz que tiñen de lila el ambiente; se separa de la nave del templo por medio de un pórtico compuesto por tres arcos de medio punto, el central menor y alineado en el eje, en tanto que los laterales de mayor dimensión y conteniendo una suerte de óvalos dobles fabricados en ladrillo. La nave central es casi cuadrangular y si se suman los ambulatorios, su proporción mayor sería la transversal al eje axial del templo; su cielo es una bóveda que traza en sección un arco rebajado separado de las paredes laterales para permitir la iluminación cenital de la nave. En su centro tiene una hendidura que a la manera de una bovedilla corre longitudinalmente de un extremo a otro coincidiendo en sus extremos con unos rosetones en el punto de ingreso y en el baldaquino.

Un arco define el ámbito del presbiterio, que está a 68 cm. del nivel de la nave principal. El altar es una pieza de hormigón armado que se soporta en voladizo de un pequeño dado central. Está cubierto por un baldaquino que remata en un volumen escultórico visible desde el exterior. Detrás, el sagrario, elevado 1.20 m.. más arriba y al cual se accede por una doble escalinata adosada al muro del fondo. Está inscrita dentro de un absidiolo central de forma cilíndrica que exteriormente forma un volumen saliente respecto de la fachada, lo que le permite iluminarse cenitalmente. Lateralmente la separación de los ambulatorios se logra mediante un desnivel de 17 cm. y un dintel alto de madera que contiene varios cuadros de caballete. y en su cara exterior, unas arcadas con iluminación cenital posterior que las muestra a contraluz dibujando su sombra como materialidad visible. Estas naves ejemplifican el esfuerzo por dramatizar el efecto de la luz como configuradora del espacio arquitectónico.

La sacristía corre paralela a la nave principal colindante con el ambulatorio poniente y sus ventanas, también tienen vidrios morados.

La proliferación de arcos de variadas dimensiones, formas y materiales, que van desde el arco acristalado de la puerta de ingreso, las arcadas de los ambulatorios, hasta el baldaquino que cubre el altar; la superposición de recursos, como bóvedas inscritas dentro de otras, dobles arcos, pantallas rectas, curvas, perforadas, la diferenciación espacial mediante luces de color, cambio de materiales, diferenciación de niveles; el direccionamiento de recorridos a través de pórticos, aleros, sendas; son, junto a otros, los recursos que sugieren la comprensión de esta obra como la sumatoria de fracciones Sin embargo, subyace al conjunto un orden que conjunciona esta multiplicidad en un todo expresado en tres grandes elementos alineados conformando un eje principal: La cruz exterior, que cumple su función simbólica a nivel urbano; el patio cuadrado, rodeado por el pergolado que interconecta los distintos sectores de la edificación; y la nave del templo, con el volumen escultórico que marca el sitio del altar.

Reseña Histórica del Seminario Pontificio de Santiago

El Seminario Mayor de Santiago fue creado por el 3° Obispo de Santiago Fray Diego de Medellín, tras las disposiciones del III Concilio de Lima y aplicación del Concilio de Trento en América, los cuales solicitaban que se fundaran casas de formación sacerdotal, razón por la cual también se le llamó Seminario Conciliar.

En primera instancia, funcionó en la cuadra de la Catedral de Santiago y el primer rector fue el presbítero Francisco de la Hoz. Al comenzar el siglo XVII, el obispo Juan Pérez de Espinoza compró una propiedad frente al terreno de la actual Parroquia Santa Ana para la primera casa del seminario, donde permaneció durante 200 años y, además, puso al seminario bajo la guía del Santo Ángel de la Guarda y bajo la influencia de la Compañía de Jesús (Orden Jesuita). Luego, le sucedió en 1625, el Obispo Francisco González de Salcedo quien trasladaría a los  seminaristas al Convento San Francisco Javier durante 10 años.

Durante el Período Colonial el seminario fue uno de los principales centros educacionales de Santiago, razón por la cual, recibió la protección del rey de España, quien le denominó Real Colegio Seminario. Tiempo después la construcción se vio afectada por la escasez de recursos, abandono del rey, terremotos e incendios que dañaron el establecimiento. Fue entonces, que a mediados del siglo XVIII el obispo Manuel Alday y Aspeé vinculó la vida académica y espiritual, creando la Real Universidad de San Felipe, con el fin de establecer ciertas disposiciones destinadas a generar una mayor devoción en los futuros sacerdotes, para ello recibió nombro rector a su más leal colaborador el presbítero Juan Blas Troncoso, quien se mantuvo en el cargo durante 47 años seguidos.

En el Período de Emancipación (1813-1835), se unió el Seminario a otras instituciones educacionales, para dar origen a la creación del Instituto Nacional y así proveer al país de educación pública y formación sacerdotal. Pese a ello, en este período, las vocaciones fueron escasas, por lo que el obispo Manuel Vicuña hizo de su propia casa, un seminario y en la mitad del siglo XVIII, efectuó la compra de terrenos en Providencia, para emplazar allí el Seminario, pero fue el monseñor Joaquín Larraín Gandarillas el que como rector produjo la más notable reestructuración de esta institución, tomando como referente los seminarios europeos, lo que llevó a la expansión del Concepto de Seminario al resto de Chile. Además, institucionalizó la Devoción del Mes de María. Además, en estos años, el Monseñor Juan Subercaseux gestionó ante la Santa Sede el título de Pontificio, el que fue otorgado el 15 de agosto de 1929.

Desde la segunda mitad del Siglo XX el Seminario se establece en Apoquindo. En 1968, después del Concilio Vaticano II, se decidió migrar  de estas dependencias a distintos sectores de la Arquidiócesis. Se promovió entonces el sistema de vida parroquial, en que los seminaristas contaban con la guía de un sacerdote durante su estancia en el Seminario, conservándose además el cargo de rector. En paralelo, el Cardenal Silva Henríquez abrió en 1971 la casa “Las Rosas”, en Puente Alto, pero el último cambio se produjo en 1977, con el traslado a La Florida, a las actuales dependencias.

Cabe mencionar que, el Seminario de Santiago es el primero fundado en Chile y el tercero más antiguo de América, heredero de una tradición que ha aportado al país con la formación de muchos obispos y centenares de sacerdotes, además de distintos personas de la historia chilena como políticos, artistas, músicos y educadores.