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Futurium Berlin - Werner Sobek Group / Fotografías copyright Dacian Groza, Berlin/Alemania / Schnepp Renou, Berlin/Alemania

Sustentabilidad, Diseño y Arquitectura – un breve recuento histórico

Aquí trataremos sustentabilidad como sinónimo de sostenibilidad, términos usados en Latinoamérica y España respectivamente.

El concepto ya se ha instalado y el tema tiene antecedentes ya en el período de la industrialización. Durante mucho tiempo se habló más bien de una sensibilidad que advertía en la industrialización, una forma de relación con las cosas y el mundo que irrumpía destructivamente en la naturaleza y las relaciones humanas, alterándolo todo. Quizás el “Ensayo sobre el Principio de la Población” de T. Malthus en 1798 (1), en donde proponía que la población crecía geométricamente y la producción de alimentos solo aritméticamente, fue la primera advertencia de lo que los recursos naturales no eran ilimitados.

Sin embargo, fue a partir de los años 60 del siglo XX, con los cuestionamientos al “modelo social” y que continuó luego con el diagnóstico – “Los Límites del Crecimiento” del MIT – Club de Roma en 1972 (2) – sobre la imposibilidad de seguir con el concepto de desarrollo imperante, que se toma conciencia y comienza la preocupación por la continuidad de la especie y del planeta.

En el campo del diseño, ya en 1971, el visionario Victor Papanek publicaba su “Diseño para el Mundo Real” (3), el que aún es referencia para diseñadores comprometidos social y medioambientalmente.  Papanek responsabiliza al diseño por la producción en serie y sus consecuencias, por malgastar los recursos naturales, por la basura que llena nuestro paisaje al elegir materiales y procesos contaminantes, llegando a decir que los diseñadores se habían convertido en una raza peligrosa, que olvidaron la ética y las responsabilidades sociales.

Como respuesta al informe del MIT al Club de Roma, poco después aparece la propuesta de diseñar a partir del reciclaje. Fue en Alemania que se comienza a reutilizar neumáticos, planchas offset para imprimir, cajas, y todo tipo de maquinaria en desuso. Más allá de la eficiencia de esta propuesta para combatir la acumulación de basura, esta línea del diseño ha tenido una cierta continuidad hasta el día de hoy.

En los años 80 comenzó el diseño verde – en concomitancia con el auge de los movimientos y partidos verdes – que era incentivado por las noticias del efecto invernadero, las catástrofes de Chernobyl y de varios super tanques petroleros. Entonces se debía ser muy verde y aparecieron los “productos verdes” con sus embalajes correspondientes. La cuestión verde o medioambiental se había instalado y no solo era aceptada, sino “bien vista”.

El informe “Nuestro Futuro Común” de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo ONU de 1987 (4), conocido como informe Brundtland, fue el primer intento para eliminar la confrontación entre desarrollo y sustentabilidad. El informe sirvió para establecer que el objetivo medioambiental es el desarrollo sustentable y lo definió como “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de generaciones futuras de satisfacer las suyas.”

Hacia fines de los 80 se realizaron en Inglaterra – país que entonces encabezaba el proceso de instalación del neoliberalismo con Margaret Thatcher – las muestras “The Green Designer” en el 86, luego otra “More from Less” y la conferencia “Green Design: Beyond the Bandwagon” en el 90.

Estas proponían que el diseño, el cuidado medioambiental, la industria, la tecnología y las ganancias no eran incompatibles. Más aún, se sostuvo que el consumo de productos ambientalmente benignos reforzaría el crecimiento del consumo. Lo verde se transformó en moda. Era la postura “verde claro” – diríamos gatopardista (todo tiene que cambiar para que pueda seguir igual) – que apoyaba el uso de una tecnología verde sin cuestionar la forma de producción ni otros parámetros en profundidad.

La postura “verde oscuro” fue menos complaciente con el sistema y poniendo una visión ecocentrista – en contraste con una tecnocentrista de la “verde claro” – puso de relieve diferencias ideológicas dentro del movimiento ambientalista y en el diseño. La ecología profunda con su ecocentrismo llevó el planteo al extremo, en donde el ser humano era el solo culpable de todos los males y que debía volver a un estado natural y abandonar todo el progreso material. Tal extremismo llevó a que los diseñadores comprometidos con los cambios, paulatinamente se replantearan el tema e iniciaran el eco-diseño o diseño ecológico en los años 90.

Acompañando el inicio del eco-diseño comenzó la investigación en universidades sobre todo con un enfoque sistémico. Los conceptos de “ciclo de vida” y la relación entre los productos con materiales y la energía empezó a estudiarse. Pero este enfoque, todavía tecnocéntrico, no logró revertir ni compensar los impactos ambientales de los procesos de producción en general ni de los objetos diseñados.

En los 90 y en paralelo con el desarrollo del eco-diseño, se comenzó a hablar de diseño sustentable – concepto ya contenido en el informe al Club de Roma – que suponía una visión más crítica y una ampliación constante del campo de acción medioambiental de los diseñadores.

El 95 Papanek con su libro “The Green Imperative” (5) vuelve para proponer una visión mucho más amplia de la sostenibilidad. Trata temas referidos a la ifluencia de los materiales, los procesos de producción, el transporte, montaje y desmontaje de los productos. Y se adelantó diciendo que en el siglo XXI se necesitarían diseñadores que tuviesen los temas medioamientales incorporados, integrando otras disciplinas como la biología, geografía, antropología y otros campos afines, y que la disciplina del diseño debía convertirse en una síntesis con otras disciplinas y servir a la sustentabilidad del planeta.

En el 2002 McDonough & Braungart hacen explícito un enfoque opuesto a la responsabilidad de las empresas por sus desechos (visión “de la cuna a la tumba”) y plantean una mirada de ciclo en su “Cradle to Cradle” (De la Cuna a la Cuna) (6), de modo que todo material y desecho pueda ser reutilizado o reintegrado a la naturaleza por biodegradación. El libro es un manifiesto para la transformación/re-invención de la industria a través del diseño inteligente y ecológico, siendo su interés el de mantener la prosperidad.

Desde hace unos años entendemos que la sustentabilidad pasa por una reflexión profunda sobre el impacto de las actividades humanas en el medioambiente, con una mirada analítica, responsable y sobre todo ética, que lleva necesariamente al cuestionamiento de los modelos de la sociedad actual, básicamente materialista. Algunos indican que se trata de analizar – para cambiar – los modelos y procesos con los que producimos, consumimos y desechamos los productos.

Hay quienes conciben el diseño sustentable como algo más complejo y amplio que se juega en la relación del diseño con el medio que toca, las condiciones sociales, el desarrollo, la violencia, la ética, etc. Así entendido el diseño, su campo de acción lejos de reducirse se amplía enormemente hacia esferas insospechadas, de interacción con otros actores sociales.

Comienza a quedar claro para muchos que la sustentabilidad es un tema sustantivo y no adjetivo en la frase del futuro de la humanidad y algunos plantean la Revolución Sustentable (7).

El rol de la disciplina cambia para transformar los patrones de consumo, eliminar las desigualdades sociales, para evitar que el diseño sustentable sea un lujo de países ricos en desmedro de los más pobres, que se inundan de desechos de los primeros. En este sentido el diseño sustentable sería parte de una filosofía que implicaría nuevos comportamientos éticos y una mirada mundializada.

Es en esta dirección que ha surgido el diseño activista descrito por Ann Thorpe (8) y (9) ya abiertamente ideológico – y no hipócritamente “neutro” o académico – que llama a los diseñadores a tomar posiciones frente al consumismo, el crecimiento económico, los modelos productivos. En suma, se trata de cambiar paradigmas sociales vigentes a partir del diseño.

Se publican varios libros y manuales de diseño activista (10) y (11), estableciéndose como una línea de la sustentabilidad.
En Alemania, Werner Sobek ha llegado a plantear el standard triple 0 para el diseño de edificios. Es decir, 0 energía: la energía consumida no debe exceder la energía producida al año; 0 emisión: CO2, sin combustión, uso de materiales no emisores; 0 desechos: todos los componentes deben ser removibles y reciclables. El primer edificio triple 0 fue diseñado y construido el 2011.

Así, todas las visiones e intentos, desde el reciclaje hasta la concepción amplia de la sustentabilidad actual, tienen elementos rescatables que se van asumiendo en los nuevos momentos y propuestas.

Está por verse qué dirección toman los acontecimientos y de qué manera el proceso histórico de la sustentabilidad toma conciencia, a pesar de haber partido por una sensibilidad difusa, y que trata de comprender la complejidad del fenómeno para actuar y cambiar la tendencia en la que se está, dando continuidad a la especie y al planeta. Esta es hoy una responsabilidad compartida por todos, especialmente de los diseñadores en su quehacer profesional.

Bibliografía
1) Mr. Godwin, M. Condorcet, and others: An Essay on the Principle of Population, as it affects the future improvement of society with remarks on the speculations of writers, 1798. 1ª edición anónima , luego en la 2a edición de 1803 firma T.Malthus. The Law book Exchange Ltd., New jersey, 2007.
2) D. Meadows, H Donella, L Meadows, J. Randers,: The Limits to Growth, 1972, informe del MIT al CLub de Roma
3) V. Papanek: Design for the Real World. Human Ecology and Social Change, London, Thames & Hudson, 1984 (reimpreso en 2004).
4) UN World Commission on Environment and Development: Our Common Future, UN Documents, 1987
5) V. Papanek: The Green Imperative. Ecology and Ethics in Design and Architecture:, London, Thames and Hudson, 1995.
6) W. McDonough & M.Braungart: Cradle to Cradle, Remaking the Way We Make Things, North Point Press, 2002.
7) Andrés Edwards: The Sustainability revolution. New Society Publishers, 2006
8) A. Thorpe: The Designers Atlas of Sustainability: Charting the Conceptual Landscape through economy, Ecology and Culture. Island Press, 2007, London.
9) A. Thorpe: Architecture & Design versus Consumerism: How Design Activism confronts growth Routledge, 2012.
10) A.Fuad-Luke: Design Activism: Beautiful Strangeness for a sustainable world. Earthscan, 2009, UK.
11) N. Scalin & M. Taute: The Design Activist’s Handbook. How Books, Ohio, 2012

 

Autor

Gonzalo García-Huidobro
Arquitecto PUC, MSc. UCL

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