Casa Pite de Smiljan Radic

Casa en pendiente, sobre roca, con vista al mar.

Arquitecto: Smiljan Radic.
Ubicación: Camino Zapallar km 2, Papudo, Chile.
Colaboradores: Danilo Lazcano, Loreto Lyon (dibujo) Gonzalo Torres (maqueta).
Superficie terreno: 15.000 m2.
Superficie construida: 400 m2 (interiores) 796 m2 (terrazas).
Mandante: María Teresa Petric, Rodrigo Peón-Veiga
Constructora: Constructora Los Alerces Ltda.
Cálculo: Ingenieros Valladares.
Inspección técnica: Manuel Arriagada.
Escultora: Marcela Correa.
Proyecto de iluminación: Interdesign, Eduardo Godoy.
Instalación Eléctrica: Héctor Acuña
Instalación Sanitaria: Enrique Manrique
Instalación de Calefacción: Jorge Jaña
Año proyecto: 2003.
Año construcción: 2004-2005.
Materiales: Estructura de hormigón armado, madera, cerramientos de vidrio, travertino y rocas de basalto.
Presupuesto: 26 UF/ m2 (US$ 950/ m2).
Fuente: ARQ 65, chilearq.
Fotografías:
Cristóbal Palma, Jean-Luc Laloux.

Memoria del Arquitecto.
La tentación de acercarse al límite, de establecer una fuerte relación interior-exterior es exacerbada por la fuerte presencia del mar y una pendiente abrupta. El proyecto se resuelve a través de la articulación de los diferentes volúmenes y un programa zonificado en la pendiente. La disgregación de la forma permite que los volúmenes se acerquen cada vez más al límite, ahí donde aparece el vértigo, la extensión y el vacío.

Casa Pite se construyó en un predio de 1,5 ha en la localidad de Papudo a poco menos de dos horas de Santiago. El proyecto oculta y despliega el programa de 400 m2 a lo largo y ancho del sitio en medio de la inconfortable naturaleza, entendiendo que las diversas y claras situaciones de la geografía ayudan a caracterizar cada uno de sus ambientes.

Es así como todos los recintos interiores establecen por su forma y posición, una relación singular con el mar: el pabellón central está suspendido sobre el océano, la carpintería de sus ventanas, sus pavimentos y la posición frontal sobresaliente con respecto a la cota ayudan a que ese interior sea entendido como una balsa.

Los dormitorios de invitados y de servicio fueron proyectados como cuevas en la ladera, salvaguardando una cierta distancia con respecto a la abrupta quebrada que bordean y, finalmente, los dormitorios de los hijos están dramáticamente junto al mar, lo más cerca posible de la línea donde las olas golpean las rocas los días de tormenta.

Cada uno de estos sectores –compuestos simétricamente en sí mismos– están conectados por 800 m2 de plataformas y rampas exteriores. Desde un inicio los propietarios pidieron que la casa no fuera visible desde la carretera que pasa en la cota alta del sitio.

Por esta razón, se dispuso en el acceso una plataforma donde la escultora Marcela Correa instaló 11 rocas de basalto, para velar y sepultar la casa definitivamente bajo este peso físico y temporal.

Casa Pite terminó de asentarse definitivamente en el terreno en dos o tres años más después del inicio de su construcción, cuando su estructura de hormigón visto en bruto término de adquirir el color teñido negro propio de la exposición al aire salino de la costa y el crecimiento de los los pastizales amarillos en canterías de pavimentos en las terrazas exteriores.

Sobre decisiones de la Obra.
El diseño de este proyecto tomó 8 meses y la construcción demoró 2 años.
Para albergar mayor flexibilidad al período de uso de la casa, Smiljan; propone como diseño la ocupación casi total del terreno con los 400 m² de espacios habitables, entendiendo que las diferentes situaciones geográficas ayudarían a caracterizar los interiores.

40 metros lineales de baldosas de concreto son los encargados de mostrar 11 monumentales rocas de entre 3 y 9 toneladas c/u, esculpidas por Marcela Correa durante la construcción de la casa, y con la idea de generarle un velo a la casa a pedido de los clientes, y por sobre todo para fusionarla con la geografía, física y temporalmente.

Bajo este punto de vista, donde geográficamente existe un nuevo lenguaje (imposible mejor alienado), en un total de 95 metros lineales, se revela la casa.

Una rampa central unifica la terraza estacionamiento con los espacios domésticos. Hacia el Norte están los espacios exteriores públicos, como piscina y quincho y al sur los espacios más frecuentados de esta casa pabellón, como la galería de acceso, living, comedor, cocina, pieza principal y baños.

En el extremo sur del pabellón y detrás de un muro de contención, se encuentran la habitación de invitados y áreas de servicios, a las cuales se accede por un corredor exterior que bordea y dramatiza al acantilado.

18 metros más abajo, donde la gran pendiente desaparece y la geografía se torna más doméstica, aparece un simple y pulcro volumen con las habitaciones, baños y espacio común para los hijos de los dueños. La Casa Pite terminara su asentamiento cuando la vegetación nativa se haya recuperado del impacto y a su vez fusionado al proyecto.

 

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