Casa Soplo de Cazú Zegers

El trabajo de la arquitecta chilena Cazú Zegers está marcado por una particular sensibilidad hacia el paisaje.
La arquitectura tienen que crear un lenguaje que dialogue con la geografía y ofrezca un habitar sustentable.
En Santiago, a los pies de la colina Manquehue, la arquitecta Cazú Zegers  diseñó “Casa Soplo”, una vivienda unifamiliar, inspirada en la huella que deja el viento en la arena.

Autor: Cazú Zegers.
Ubicación: Camino Punta de Aguilas Interior 4153, Santiago.
Colaboradores: Grupo Aira (Francisco García Huidobro).
Superficie terreno: 1.460 m2.
Superficie construida: 280 m2.
Mandante: Inmobiliaria Casa Aira.
Constructora: Obra Gruesa – Constructora Almar (Francisco Alvárez) / Terminaciones – Víctor Valladares, Vasco Cuevas.
Paisajismo: Teresa Moller y asociados.
Piscina: Favertec, Carlos Vargas.
Eficiencia Térmica: Pablo Sills.
Mobiliario: Orlando Gatica, Luis López.
Inspección Técnica: Eduardo Cortez.
Instalaciones Eléctricas: Sergio Alemparte.
Instalaciones Sanitarias: Simona Simonatti.
Climatización: Carlos Alberto Infante.
Iluminación: Paulina Sir, Gaspar Arenas.
Año proyecto: 2011.

Materiales
Estructura: Hormigón armado visto arquitectónico
Cubiertas: Hormigón armado visto arquitectónico , membrana Firestone- ICAM, terminación final techo jardín y deck Abeto Canadiense CLC.
Muros: Hormigón armado visto arquitectónico.
Ventanas: Aluminio pintado y termopanel TECMA.
Paisajismo: Sistema Roofgarden de Carlisle | TEP.
Terminaciones Pavimentos: Entablado de marmol travertino sin pulir.
Terminaciones Cielos: hormigón armado visto arquitectónico con moldaje de tabla.
Pinturas Especiales, Revestimientos y Mobiliario: chapa encina y maderas rústicas Fernanda Perello.
Fotografías: Cazú Zegers, Isabel Fernández.

Estas líneas sinuosas determinadas en forma geométrica por las reglas de la sección áurea encierran la entrada y recuerdan a líneas de arena movidas por el viento. De ahí viene el nombre de la casa: “Soplo”.

El tejado, tratado como quinta fachada de la casa, es un jardín que contribuye a la eficiencia térmica de la vivienda. En el interior, la planta del edificio es fruto de un paciente trabajo de sustracción para obtener un espacio flexible y dinámico, sin jerarquías entre los ambientes. El jardín, que recuerda a un paisaje agrícola típico, está articulado en amplias terrazas curvas que retoman las paredes de la entrada y concluye en una piscina de natación de 25 metros de longitud.

Memoria de Arquitectura

Aira, es lo del aire, lo que le pertenece al aire. El aire es el elemento que otorga carácter de ligereza, de ductilidad y de inteligencia activa. Se relaciona por medio del viento, que deviene el viento del espíritu, con el soplo que anima todas las cosas y participa en la creación. Es el espacio que separa la tierra del cielo. Es el lazo. Es el alma del mundo, que es el recipiente del espíritu y anima el universo sensible. El soplo insuflado a la materia inerte genera la vida, es el principio creador

“Soplo”, lo que insufla la vida , es el viento que pasa suavemente por las aberturas son las formas que dibuja el viento en la arena.
Esta casa ubicada en un espacio urbano territorial extraordinario, se plantea como un “pabellón abierto al paisaje”.
La espalda que coincide con el acceso,  es hermética, cerrada por muros curvos, inspirados  en la experiencia de recorrer la escultura de Richard Serra, en le Guggenheim de Bilbao, con mi hija Clara.
Las curvas se resuelven en un doble sistema de armónicas áureas, que dan forma al “soplo”.
Es una vivienda familiar ubicada a los pies del Cerro Manquehue (Cerro tutelar de Santiago), no quiere plantearse como una arquitectura  especial, distinta, sino que se plantea en generar una fachada homogénea con la casa vecina (de mi hermana), diseñada por el premio nacional de arquitectura Luis Izquierdo. Así el Soplo toma las lineas de la casa Rollan Zegers, logrando con esto abrir un gran espacio territorial a la vista.
El interior,  se hace un trabajo de resta extrema, un espacio abierto con una doble circulación, una por la espalda, hermética y otra por el paisaje, lo que hace que ningún recinto llegue al ventanal de fachada. Logrando así generar un espacio dinámico, sin jerarquías en el habitar.
El habitar se da  en un continuo fluir , entre interior y exterior, en horizontal y vertical, logrando con esto que los 1400 m2 del terreno se vuelvan infinitos, de múltiples posibilidades.
La cubierta  se plantea como una quinta fachada, revistiénfola con un deck mirador y flores, que ayudan a la eficiencia térmica de la casa.
El concepto del jardín, es el de una “quinta urbana”, a la manera de un paisajismo agrario, plantados en un sistema de terrazas curvas, que siguen el diálogo de los muros de acceso, flanqueados por la piscina de 25m, diseñada para nadar.
El interiorismo se trabaja desde la escultura , logrando un encuentro y un diálogo entre arquitectura y escultura.

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