Entrevista a Cazú Zegers

Cazú Zegers, el desarrollo de nuevas narrativas

La arquitecta Cazú Zegers esta pasando por un gran momento en su carrera y tuvimos la oportunidad de sorprenderla con esta entrevista.

¿En qué ha estado Cazú Zegers este último tiempo?

Para que se pueda entender en qué estoy ahora, es necesario remontarnos al 2013, ese año tuve un gran accidente haciendo esquí de travesía, “pasé al otro lado”, de alguna forma morí sin morirme y volví. Pienso que en esta experiencia límite, la vida me dio una segunda oportunidad de vivir más libre, más conectada, más abierta. Amaba el esquí de travesía por lo que apenas pude volver a esquiar, partí con mi amigo y guía de montaña Jim Sorbe, -con quien estaba cuando tuve el accidente- a subir el Volcán Lonquimay, como una manera de liberar el shock del accidente.

Ese acto me llevó a descubrir un territorio de belleza extraordinaria, aún desconocido para muchos y con gran presencia de comunidades Pehuenches, mientras íbamos subiendo al Lonquimay, era un día hermoso, el cielo azul los cinco volcanes de Araucanía Andina Norte, asomándose por sobre la vegetación de la “Selva Fría y Sagrada” -en palabras de Miguel Laborde. Subimos el Lonquimay, la experiencia fue aún más potente y decidí que tenía que trabajar en ese territorio para ayudar a que se desarrollara sin desmitificarse, como otras zonas en el sur de Chile.

En este contexto ese mismo año junto al entonces director de la escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor de Temuco, Gonzalo Verdugo, y una clienta- amiga también de Temuco, María Luisa Rodríguez, organizamos el Seminario “Territorio Poético”, Wallmapu. Un territorio que nos incluye a todos -tuvimos charlistas de la talla de Raúl Menjibar, quien hablo de cómo se hace una marca a propósito de la Araucanía, Tomas Sánchez Valenzuela, quien habló de la iniquidad con el exceso de oportunidades que tienen los Mapuches por sobre el resto de gente en situación de pobreza. Cada ponencia fue abriendo puntos de vista extraordinarios, fue increíblemente exitoso. Cerramos ese seminario haciendo una visita a la comunidad de Quinquén en Galletué, fue así como comencé a introducirme en el mundo de las comunidades y su oferta turística !!!

Nuestra fundación y Centro de Estudios Geopoéticos Observatorio de Lastarria, creada junto a Miguel Laborde y un grupo de amigas colaboradoras, era parte de la red de Institutos Geopoéticos del mundo, liderado por el International Institute de Géopoetic, creado por el escritor Kenneth White con sede en París. El año 2014 nos tocaba dar una charla en París, en el contexto del encuentro anual de todos los Institutos Geopoéticos del mundo asociados al Institute. Como estaba trabajando en Temuco con los Pehuenches, a Miguel se le ocurrió el título “Araucanía Capital City” para la charla, que tenía como contenido esto que se estaba planteando de manera muy intuitiva aún, con Temuco y la Araucanía Norte. La charla fue recibida con gran entusiasmo por el público asistente, apenas la terminé, me dije, estoy enunciando el problema, me tengo que poner a trabajar a full en el tema!

Es así como comencé a trabajar en el territorio, alguien me habló del Centro de Esqui Arenales, que era manejado por Pehuenches. Le pedí a Pedro Cayuqueo, a quien conocí con Lemi Ponifasio, me presentara a la comunidad. Fuimos con Gonzalo Verdugo y Pedro a visitar la Cafetería de Arenales, que en ese entonces la manejaba Sergio Porma, uno de los integrantes del Común Salinas- Quilán, dueños del territorio donde se encuentra el Centro de Esquí Arenales, hoy en ruinas. Sergio estaba en ese momento a cargo de la cafetería de Arenales y trabajando con la gobernación de Malleco para levantar un fondo de mejora. La misma Gobernación me pidió que le armara una propuesta para mejorar la cafetería y poder pedir fondos a Corfo. Hice la imagen objetivo para ese lugar, y la vio Carlos Perafan representante del BID, quien estaba liderando un proyecto con CORFO, para empresarizar al mundo indígena en diferentes áreas. El entonces vicepresidente de Corfo Eduardo Bitrán, les pidió incluir turismo. Cuando Carlos vio mi propuesta, dijo ¡este es el proyecto!

Así partió la Ruta Pehuenche, y esta alianza Bid – Corfo. En eso estaba cuando me re encontré con mi amigo Lemi Ponifasio en Temuco el 2015. Lemi estaba armando su proyecto ” I am Mapuche”. Después de este encuentro Lemi me invitó a participar con él en la Bienal de Arte de Venecia del 2016.

En la Bienal de Arte en Venecia el año 2016 fui invitada por Lemi a diseñar “Fealeanga” o Casa de Mujer para su proyecto LAGI MOHANA, que proponía cubrir la Plaza San Marcos con una “Tapa Ceremonial”, consistente en una tela simbólica, que se usa en la Polinesia para signar los momentos sagrados de la vida y marcar su ritualidad, como nacimientos , muertes etc. En este caso, sería una tela de gran formato que cubriría los muros y piso de la plaza durante el tiempo de la Bienal y que luego el mar reclamaría al subir las mareas en Venecia, poniendo la atención en lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos y al planeta!!

La Faleanga sería el lugar donde las mujeres de la Isla de Tonga construirían esta tapa ceremonial, en forma comunitaria. El proyecto que diseñamos consistía en dos elementos, uno de luz y otro de oscuridad, en el de oscuridad había una holografía de una mujer apedreada y en el de luz, mujeres artistas, activistas, líderes sociales del mundo, convocadas por Lemi, estarían mostrando su arte. La idea de Lemi era que al salir del espacio de oscuridad, el visitante impactado se encontrara con el alivio y felicidad que produce ver el trabajo comunitario.

Aunque el proyecto no se logró hacer como Lemi lo planeó, sí se hizo algo que yo nombro como la Ceremonia de Apertura para esta nueva era que está naciendo en el planeta, y que Lemi llamo “La Preparación”. Nosotros, el equipo de arquitectura, armamos el escenario con cristal de Murano, muy leve y simbólico, donde durante la primera semana de la bienal se hizo el rito para dar la bienvenida a lo nuevo.

Lo que estaba planteando Lemi con su propuesta, es que lo nuevo viene de la mano de las comunidades indígenas y de las mujeres. Es esta visión mi punto de confluencia con Lemi y lo que nos llevó a tener una amistad artística creativa desde el 2012, cuando lo conocí en el contexto del extraordinario festival que lleva adelante Carmen Romero con su Fundación Teatro a mil. Como ya te conté nos volvimos a encontrar el 2015 en Temuco, Lemi preparaba su “I am Mapuche”, yo estaba trabajando en Araucanía Andina Norte, armando el proyecto turístico con comunidades indígenas, la Ruta Pehuenche, la coincidencia aquí fue completa, luego, creo que en diciembre 2015 o enero 2016, me invitó a hacer su Faleanga para su proyecto en la Bienal de Arte, curada por Okwi Enswar. Carmen Romero, fue un gran apoyo.

Para mí ese momento de la ceremonia hecha en Venecia marcó la unión del Kultrun Mapuche con la Faleanga, y me aclaró el por qué estaba trabajando con comunidades indígenas de Araucanía Andina Norte.

Esta visión siguió evolucionando y me ha llevado al desarrollo de proyectos de otras rutas en la zona central, aquí el proyecto se llama Santiago Capital outdoor de Latino América y lo co-fundé con el deportista de elite y fundador de No limits, Canuto Errázuriz. Este proyecto plantea una continuidad natural entre ciudad y montaña, y plantea que no se necesita ir a las Torres del Paine para vivir una experiencia de naturaleza extrema y transformadora, que está en nuestro contrafuerte cordillerano con 999 glaciares, la segunda reserva de agua más grande después de Campos de Hielo Sur. Si uno mira Santiago, no desde su espacio construido, sino desde su espacio natural, le cambia completamente la perspectiva de vivir en Santiago, es un proyecto transversal de inclusión social que mejora notablemente la calidad de vida de vivir en esta ciudad, reforzando nuestro lema “Santiago Ciudad Feliz”.

¿Como ves la conexión con el tema Académico, ahora que impartes un Advanced Design Studio en Yale?

Ser Aaron’s Visitor Professor en la Universidad de Yale, ha sido una tremenda experiencia y estoy feliz de haberla tomado. Cuando llegó la invitación, mi hija Clara llevaba el marketing de la oficina, y fue ella quien me lo comunicó, en ese momento le dije, “Ay no, Clara, no creo que lo tome, estoy demasiado cómoda acá, que lata viajar tanto”, por supuesto la Clara me pregunto si estaba loca, y obviamente es una oportunidad en la vida que no se puede dejar pasar.

Ha sido un tremendo y fascinante desafío, el contraste con la calidad de alumnos y profesores de Yale me hizo sentir como un viejo y valioso abrigo de piel, esos de la abuela guardado cuidadosamente con naftalina en un baúl. Me toco sacudirme y abrirme a lo nuevo, volver a pensar de manera rigurosa y ampliar mi visión al mirar a nuestro amada Latinoamérica desde el Norte.

En Chile había dejado de hacer clases en la universidad, porque me parecía que un taller era muy limitado para poder pensar los grandes temas de hoy, intenté varias veces ir más allá del taller, construir una postura como escuela, pero no lo logré, eso me tenía un poco frustrada, por lo que decidí no gastar más mi tiempo en eso y creé -junto a mis ex alumnos de la Universidad de Talca, Rodrigo Sheward y Martín Del Solar, hoy Grupo Talca,- El Andes Workshop AW, donde junto a un calificadísimo grupo de profesores (el Naturalista Sergio Elortegui, la Coreógrafa y bailarina Francisca Sazié, la diseñadora y artista Teresa Montero, el artista Visual Cristián Silva Avaria, el escultor Vicente Gajardo, los Hermanos Ducci, Aleka Vial, el poeta Claudio Valdés- Mujica), se plantea una nueva forma de enseñar y entender el proceso arquitectónico.

Lo que me motivó a hacer este Workshop fue una doble intención: por una parte la necesidad de ampliar la reflexión sobre los grandes temas de hoy a través de la academia, (ya que estamos frente a grandes urgencias, problemas sociales, medio ambientales, territoriales, culturales y el entorno natural), el rol de la arquitectura es hacerse cargo del problema y buscar posibles caminos de solución. Por otra parte, necesitaba generar confianzas en el territorio con los Pehuenches para poderlos ayudar a desarrollarse desde su cultura y cosmovisión, sin desmitificar su tierra. Los Pehuenches son desconfiados y cuesta mucho generar esa confianza, que uno no va a aprovecharse de alguna manera de ellos, por mejor intención que uno tenga.

Hicimos una primera versión del AW el 2017 en Arenales con 6 alumnos de diferentes partes, el más extremo fue un danés. Cada Workshop deja un gesto signo territorial, para abrir el territorio a estas nuevas maneras y visiones, que atraen una nueva forma de usarlo, a lo que yo nombro como “nuevas narrativas”. Así hicimos el “Mirador de los Volcanes”, en Lonquimay, que, aunque fue vandalizado por la comunidad vecina al mes de estar instalado, igual sigue siendo un gesto territorial poderoso, es un gesto- postal donde la gente va a sacarse la selfie. En palabras de Rodrigo Sheward, es “la postal” y es muy visitado hoy. El 2018-2019 hicimos el Mirador Plazoleta Negra en la curva 22 del Camino a Farellones, este sábado 14 se hace una Sesión antenna ahí. Este año hicimos el Workshop con mis alumnos de Yale, en el San Cristóbal como parte del curso que estoy impartiendo en Yale.

¿Como se origina este contacto con Yale?

Me llegó un mail con la invitación de la decana Deborah Bercley al correo de la página web de la oficina.

¿A partir de cuándo estás con este proyecto?

Fui invitada el 2019 a impartir un Advance Design Studio, y pensé que el Museo de la Mujer para el Siglo 21 sería un caso muy interesante para reflexionar en un Advance Design Studio, donde he planteado a partir del documental experimental de Godfrey Reggio “Koyaanisqatsi”, quien en 1982 nos llama la atención a lo que estamos viviendo hoy como sociedad y como planeta. “Koyaanisqatsi” significa en lengua indígena Hopi, “la vida fuera de balance”. El tema del taller es plantear caminos de solución, a través del Museo de la Mujer que evolucionó a algo que nombramos como MAM, siendo la hipótesis donde planteamos que la respuesta para recuperar el balance está en volver al origen, re-conectar con la tierra y comprenderla como sagrada, “lo que le hacemos a la tierra nos lo hacemos a nosotros mismos”. Incorporar a las comunidades indígenas y el aspecto femenino del ser a la discusión cultural, pienso es el camino de salida, dado que el ser sustentables es un aspecto propio de ellos.

La invitación ha sido un gran desafío y he viajado mucho, pudiendo constatar la importancia de esta interacción que necesitamos, para no quedarnos pegados en nuestros referentes aquí en Chile. Estoy en un gran momento y agradecida por todos los desafíos y aperturas.

¿En qué mas estás?

El año pasado el departamento de la división de género y diversidad del BID de Bolivia, me contrató como experta en etno-arquitectura para hacer las Casas Maternas en 9 Municipios de Bolivia. El propósito de estas casas es que las mujeres indígenas y campesinas de Bolivia tengan un lugar para poder dar a luz de manera tradicional, de acuerdo a sus usos y formas. Las casas se han vuelto un lugar de encuentro entre la medicina occidental y la medicina tradicional, como la llaman ellos, y también están decididas a cambiar el concepto de dar a luz como una enfermedad que se trata en un hospital, sino como ¡el dar vida!

También estamos participando en concurso por invitación para hacer el Memorial para la Cruz Roja en Ginebra. Fueron invitadas solo 7 oficinas en el mundo, por lo que es un tremendo reconocimiento a mi obra. ¡Estamos con toda la energía para ganarlo!

 

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