Mirador Las Cruces de Alejandro Aravena y Elemental

El mirador Las Cruces es una estructura monolítica de hormigón armado que de un lado se pega al suelo y del otro se eleva por encima de él. Los 140 metros cuadrados de su interior están pensados para brindar sombra a los peregrinos y enmarcar la vista a las montañas de Jalisco.

Autor: Elemental Arquitectos.
Equipo profesional: Alejandro Aravena, Diego Torres, Víctor Oddó.
Ubicación: Ruta de peregrinación Ameca – Talpa, Jalisco, México.
Superficie construida: 148 m2.
Fotografías: Iwan Baan, Elemental.

Cada año, en la Semana Santa, más de dos millones de personas recorren a pie a través de la Sierra Madre los 117 kilómetros de la Ruta de los Peregrinos, haciendo del turismo religioso una parte clave de la economía local. Entre el punto de partida de la ruta en el pueblo de Ameca y el destino final, la Virgen del Rosario en Talpa de Allende, los peregrinos disfrutan ya de nueve puntos de parada en el camino en el que se han colocado pequeños centros de acogida, miradores o pequeños santuarios, por grandes arquitectos contemporáneos locales e internacionales.

Una de las primeras piezas finalizadas fue la proyectada por Elemental, la oficina de Alejandro Aravena en el pueblo de Las Cruces. El proyecto, un mirador, está pensado para satisfacer las dos visiones que deben capturarse desde el lugar más alto de toda la Ruta de los Peregrinos, la vista panorámica del valle y una vista fotogénica de la aldea de Las Cruces. Éste tenía que ser por tanto un mirador de doble frente complementado con una buena sombra,  en un espacio bien ventilado, cuestiones que se agradecen en las peregrinaciones y las caminatas largas bajo el sol.

El resultado es un elemento monolítico, más cercano a la infraestructura que a la arquitectura, una escultura de hormigón que se pliega para tomar la dirección de la pendiente y luego volar sobre esta en un gesto rotundo, pero que al mismo tiempo concentra una gran sencillez.


Descripción de los arquitectos.
La Ruta del Peregrino tiene un largo aproximado de 117 kilómetros. Cada año, más de dos millones personas vienen de diferentes partes de México para hacer el recorrido por las montañas.  Empiezan en el pueblo de Ameca y tienen como destino final Talpa de Allende, donde visitan la virgen del Rosario en un acto de devoción, fe, y purificación.

Esta peregrinación anual se realiza principalmente durante Semana Santa por personas de todas las edades. Este “turismo religioso”  había perdurado por años sin reconocimiento ni apoyo del gobierno, hasta hace poco.

Con la ayuda de un equipo internacional de arquitectos y diseñadores, el gobierno de Jalisco ha apoyado la implementación de infraestructura para los peregrinos, como servicios básicos, miradores y ermitas, distribuida a lo largo del recorrido haciendo la ruta más permanente y ayudando también a crear o fortalecer el ingreso económico de los habitantes que viven a lo largo de ella.

Mirador
Aquí había dos cosas que mirar: la vista panorámica del valle, al tratarse del lugar más alto del recorrido; y las cruces. Por tanto, éste tenía que ser un mirador de doble frente. Nos pareció importante, además, crear una buena sombra dura, sólida y una ventilación cruzada a la vez, cuestiones que se agradecen en las peregrinaciones y caminatas largas.

Para construir esto, pensamos en un elemento monolítico, más cercano a la infraestructura que a la arquitectura. De hecho, pensamos en recoger algo de agua en el extremo en volado: el agua acumulada dentro de la penumbra funcionará como un espejo horizontal, que introduce, al menos por un momento al año, algo de brillo a una obra básicamente opaca.

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