Iglesia del Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad

Obra reconocida como cúlmine de la arquitectura moderna en Chile, construida entre los años 1962 y 1964, y diseñada por los monjes y arquitectos Gabriel Guarda y Martín Correa.

Se destaca por su simpleza y particular juego de la luz en su interior, producidos por planos superpuestos, desfases, aperturas y lucarnas que conforman su estructura.

Autor: Gabriel Guarda, Martín Correa
Ubicación: Cerro Los Piques, Santiago, Chile
Superficie construida: 500 m2
Mandante: Fundación de la Comunidad Benedictina de Las Condes
Año proyecto: 1961-1962
Año construcción: 1962-1964
Materiales: Hormigón Armado a la Vista, Perfilería de Aluminio y Vidrio
Premios: Concurso Público Arquitectura 1961.
Declarado Monumento Nacional de Chile, Categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Supremos N.º 1661 del 9 de septiembre de 1981.
Obra exhibida en maqueta en MoMA Museum of Modern Art.
Fotografías: Javiera Romero Poblete, Felipe Fontecilla, Andrés Andonie, Ricardo Ugarte, Flickr Sustanaible Frog.

Orígenes

Se inicia con la Fundación de la Comunidad Benedictina de Las Condes, la cual tuvo lugar a fines de los años treinta. En sus inicios se instalaron temporalmente en la chacra de Lo Fontecilla, luego se mudaron al lugar que hoy en día ocupa el Hospital de la FACH, para después mudarse finalmente a su actual sitio en el cerro Los Piques en Las Condes gracias al apoyo de la Abadía de Beuren en Alemania, coronando la silueta boscosa de su entorno.

Existieron varios proyectos para el monasterio, incluyendo un concurso privado, como así también un proyecto de la Escuela de Valparaíso de la PUCV. Pero finalmente el proyecto quedo en manos de Gabriel Guarda y Martín Correa, el cual se desarrolló en los años 1961 y 1962, consto de intensos estudios, y de modelos físicos de gran escala, para analizar el tema principal de la propuesta, que es la luz. El concepto encuentra su origen en la capilla para el Fundo los Pajaritos de Alberto Cruz Covarrubias. Se construyó entre 1962 y 1964 y consta aproximadamente de 500 m2.

Descripción Breve de Volumetría

A nivel urbano, consta de un volumen blanco ubicado a media falda del cerro Los Piques, apreciable desde distintos puntos de la zona oriente de Santiago. Su acceso es bastante extenso , ya que consta de una curva suave en ascenso por el borde del cerro, luego se presenta el volumen de la iglesia ante una explanada.

Son dos volúmenes cúbicos blancos, que son intersectados por un eje diagonal entre estos dos, y acompañados por una serie de volúmenes menores que se integran para generar el total. Cada unos de estos cubos tiene una medida de 14 por 14 metros en planta, con una altura que va desde los 10 metros hasta los 14 metros en el campanario.

Las circulaciones se ven definidas desde acceso, como una curva perimetral que va desde el acceso principal hasta una de las aristas del cubo, el cual acoge la figura de la virgen, y desde este punto se traza un eje diagonal, de unos 30 metros que vincula ambos cubos.

En la intersección de estos cubos se encuentra el altar como pieza de relación entre los monjes y los fieles. La luz interior se construye a partir de la descomposición de los cubos, para hacer aparecer a los planos como formas independientes, y así, hacer penetrar la luz.

Al llegar al monasterio, este aparece en el giro que es dado por la curva extensa del camino.

El volumen blanco, se presenta ante uno, gracias a la explanada que existe anterior a este, se regala una distancia al habitante para que el volumen del edificio pueda aparecer. Es un espacio abierto, necesario para conformar la llegada al monasterio, genera un ritmo en el llegar necesario para que el edificio muestre su escala ante el cuerpo.

Al entrar en la capilla, nuevamente existe un giro perimetral dado en una escala diferente a la anterior, que resguarda al altar, hasta el punto de su diagonal, en donde el vacío interior aparece gracias a su medida vertical.

Existe una relación entre la manera de acceder del cuerpo, y así también de la luz, una luz indirecta, que deja una distancia entre lo que es exterior e interior. Esta distancia genera también la noción hermética que la capilla mantiene en su interior, la misma que da cabida al rito.

Recorrido Diagonal y Concepto de Cubos.

Fue diseñada para ser comprendida a medida que se recorre. El recorrido interior de la iglesia se explica a partir de un eje diagonal que vincula ambos cubos entre sí: Cubo de Fieles y Cubo de Monjes y por un recorrido perimetral que tiene su punto de partida en el acceso y tiene como remate la imagen de la Virgen.

Al llegar a ese punto, se hace presente el eje diagonal que continua hasta la parte posterior de la nave, accediendo a la capilla del Santísimo, y luego al presbiterio.

Desde esta última zona se puede prolongar el recorrido hacia arriba, a través de una escalera que alcanza a la cubierta de la iglesia y permite el acceso al campanario.

Aquí la entrevista fue realizada por Alejandra Ugarte y Pablo Casals-Aguirre, dentro del marco del Arquitectura Film Festival Santiago 2012.

Arquitectura de la Luz y Desmaterialización del Límite

La intersección de volúmenes cúbicos y la inclusión de la luz natural en las aristas internas del edificio han sido aspectos discutidos en la crítica arquitectónica, principalmente desde que esta fue declarada monumento nacional el año 1981.

La condición del límite se manifiesta en una primera instancia frente a la condición de exclusión. Su ubicación señala en la perspectiva del cerro, el espacio de recogimiento que se produce a partir del recorrido. Se distingue una separación de la obra respecto a la metrópoli, a pesar de estar inmersa en ella.

Tanto la obra como la vida monástica de sus ocupantes, son un reflejo de su condición de independencia. A partir de este punto, se observa el contraste con una ciudad caracterizada por el bullicio y ajetreo, que son disipados a partir del recorrido y emplazamiento.

Paz y quietud, son las cualidades que brinda la iglesia, en donde el contexto pareciera apoyar la condición de invariabilidad del tiempo.

La arquitectura se articula así como una secuencia de acontecimientos en torno a la condición del límite que marca el proceso de transición entre la ciudad y la obra. Sin embargo, no sólo desde esta perspectiva es posible distinguir esta situación.

La segunda instancia es perceptible desde el uso de las formas, a partir de la intersección de dos cubos blancos, que en su eje diagonal marcan una división volumétrica. Uno más alto y adyacente al claustro, constituido por el presbiterio y el coro de los monjes, y otro, algo más bajo y próximo al acceso de los fieles. Las aristas perforadas resultantes destruyen la constitución del cubo, reduciéndolo a planos que se perciben de manera independiente.

Así se destacan dos focos esenciales; la capilla de santísimo, espacio de introspección personal, y el nicho de la Virgen, como portal que recibe y despide la rampa de acceso.

El proceso creativo del edificio, es un camino de reducciones, sustracciones y elecciones que dan paso a volúmenes sencillos de geometrías básicas.

La superposición de planos a favor de la luz, genera la desmaterialización del muro como un mecanismo que también señala el límite del edificio. Así la luz se convierte en el alma del conjunto, sin ella el edificio permanece sombrío e inerte.

La obra se convierte en una experiencia fenomenológica. En el interior, la superposición de planos, la neutralidad de los colores,  la ausencia de ornamento y la emergencia de la luz desde los espacios solapados, construyen, atmósferas y un tipo de significado silencioso, que reside en la experiencia del habitante y su relación con este límite.

El eje central está marcado por un tratamiento del piso, que lleva la mirada del visitante hacia el altar y que a su vez se percibe como eje divisor en dos de estos volúmenes.

En el otro extremo del eje, se encuentra el único ornamento que posee la iglesia, la figura de la Virgen con el Niño Jesús. Ésta se encuentra construida con astillas y maderas de demolición que en su conjunto forman una pieza escultórica trascendental, reforzando la condición de atemporalidad a través del material.

Es evidente entonces que la arquitectura de la Iglesia establece límites y pasajes que configuran un mundo ilimitado, es decir, una línea real o imaginaria que separa dos terrenos, dos territorios, por la cual sus límites significan un camino que bordea a través de su ortogonalidad y la difusión de sus propiedades lumínicas; un proceso de transformación de la materia, que concibe sus límites en contornos volumétricos, dónde el proyecto arquitectónico comienza a ser y permanece, para así resaltar una perspectiva que confiesa una desmaterialización del límite.

Cabe agregar que el límite nunca está resuelto como materialidad física en la obra arquitectónica; sin embargo, el límite es un manejo abstracto más vinculado a ocupar el vacío que logra transformarse en espacio gracias a la fenomenología de la materialidad  que dialoga con el rebote de la luz.

En ese mismo sentido, hemos enfatizado la desmaterialización del límite como un fenómeno proyectual; la materia en esencia, presenta ciertas características de naturaleza, pero con su desmaterialización la materia asciende a un grado mayor de percepción, haciendo que sus vértices se difuminen en el espacio.

Luz, como generatriz del Acto

Se conforma como el elementos arquitectónico que sostiene el acto reverente interior, en tanto da paso a un permanecer ante un fondo desfasado en luz.

Esta condición lumínica del vacío esta trabajada desde las aristas que se vuelven entrantes de luz, la cual le trae cierto espesor y textura a los muros, en tanto se amolda y acentúa sus formas. – Muros de doble espesor.

Esta conformación de fondos y formas se vuelven permeable en luz, pero hermética en extensión, filtrando la luz natural en la conformación de un interior con temporalidad.

“Luz generadora de las formas, bordes y aristas, que dejan al cuerpo silente ante el altar en contemplación”

El acto reverente interior se ve articulado por la dualidad de la luz, la cual invita a un permanecer sentado ante el altar sumergido en luz, pero en tanto surge la introspección el cuerpo busca un retiro sostenido en el suelo – recogimiento sostenido en elementos umbríos – se baja la mirada, en tanto se sostiene la oración en recodos umbríos otorgados por las bancas.

Los pliegues perimetrales del interior dan paso a aristas verticales que generan destellos lumínicos en borde, los cuales expone el tamaño del muro, en tanto lo delinean en desfase.

La luz en el interior adquiere una connotación vertical, en tanto el cielo y suelo se vuelven entrantes luminosos las cuales se amoldan al espesor de los muros en contraste.

Desde las formas y fondos, el cielo interior se conforma a partir de planos que se superponen y traslapan generando aristas luminosas en desfase.

La verticalidad se vuelve una envolvente que retira y desfasa al cuerpo del transitar, lo deja contenido ante un cielo que se quiebra en aristas lumínicas.

Ésta envolvente vertical aleja de las circulaciones orientando a un estar sentado ante el altar,  da una espalda para estar ante un frente.

Para mayor información puedes revisar:
(1988) Patricio Gross y Enrique Vial. “Monasterio Benedictino de las Condes: una obra de arquitectura patrimonial” Ediciones Pontificia Universidad Católica de Chile. 149 p. Disponible en BCN
Entrevista Hermano Martín Correa OSB en Revista AOA n°25

Links Anexos Material Audiovisual y Planimetría CAD
Cortometraje Monasterio Benedictino de Pablo Casals-Aguirre en Vimeo.
Video #Hay que Ir-T13, Reportaje Rodrigo Guendelman
Recorrido por Monasterio y su Entorno de Vicente Fernández.
Canal Youtube Abadía Las Condes sobre actividades de los monjes.

Publicaciones:
1) “La desmaterialización del límite. Iglesia de los Benedictinos”, Tesis Magíster.
El Proyecto de arquitectura a la luz de las disciplinas artísticas.
Tirza Barría / Karla Álvarez/ Gilda San Andrés/ Wolfgang Schoenbeck, Pontificia Universidad Católica de Chile

2) “La iglesia del Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad de Las Condes. Propuestas precedentes”
Tesis Doctoral de Rubén Muñoz
“La iglesia del monasterio benedictino de la Santísima Trinidad de Las Condes. La luz como generatriz del espacio moderno litúrgico”

3) Análisis Volumétrico y Luminoso de Juan Pablo Buvinic e Ignacio López Manríquez, Wiki EAD PucV: Estudiantes Arquitectura PUCV

Descarga aquí en DWG: Planta Monasterio Benedictino

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