Pérgola de las Flores y Mercado Tirso de Molina de Iglesis Prat Arqtos

La remodelación de estos populares lugares se comenzó a desarrollar en 2009. Fue parte de un proceso más grande de reconversión del barrio La Chimba, en el sector Mapocho y consiste en un edificio que incluye 442 locales en total, además de bodegas y estacionamientos. En él se incorporó tecnología para la protección y mayor perduración de las flores y sistemas de ventilación interna y externa entre los locales. Su cubierta con agujeros produce una sombra parecida a la de los árboles, permitiendo mantener la idea de un mercado al aire libre. Su gran acierto es: haber cambiado la cara de “La Vega Chica”.

Autor: Iglesis Prat Arquitectos
Equipo profesional: Jorge Iglesis, Leopoldo Prat
Arquitectos Colaboradores: Rossana Pecchi, Daniel Rudoff
Ubicación: Av. La Paz esq. Av. Artesanos, Comunas de Independencia y Recoleta, Santiago
Superficie terreno: 14.200 m2
Superficie construida: 8.200 m2
Constructora: Salfa
Cálculo: RG Ingenieros – Patricio Recabal
Especialistas: Paisajismo: María Eugenia Pérez
Año construcción: 2010 – 2011
Publicaciones: Obra publicada en Anuario AOA 2010-2011
D+A Magazine N°13, 2009
Construcción Plaza Abastos y Pergola de las Flores MOP
Premios: Modificación del Proyecto 1er Lugar Concurso de Ideas para La Chimba 2008, tras Concurso Público del MOP
1er Lugar ED 2011 Mejor iniciativa sustentable
Fotografías: Pedro Mutis, Carlos Quezada, José Tomás Franco, Mapio, Panoramio, Cívico.

Producto de la construcción de la autopista urbana Costanera Norte surgió la necesidad de mitigar el impacto que provocaría esta vía en el barrio de Estación Mapocho, en particular, sobre tres agrupaciones de comerciantes que ya son parte de la cultura popular de la capital: Las pérgolas San Francisco y Santa María, así como el mercado de abastos Tirso de Molina. Cada uno de ellos en particular, con su historia a cuestas, se vería afectado por una de las salidas que el proyecto de la autopista contempla.

El compromiso de darle una ubicación y edificación definitiva a estas tres verdaderas instituciones de la cultura local la adquirió el Ministerio de Obras Públicas tras una resolución de la Comisión Regional de Medio Ambiente del año 1998, en la que se mandata al ministerio para construir tres edificios para locales comerciales, servicios, baños públicos, salas de reunión, tratamiento de basuras y otros en el área comprendida por las avenidas Independencia, Santa María, Recoleta y la calle Artesanos, justo en el límite entre las comunas de Independencia y Recoleta.

La obra abarca un área de más de 9 mil metros cuadrados y supuso una inversión de $ 5.891 millones. Los edificios tienen 49 locales para albergar a la Pérgola San Francisco, 41 locales para la Pérgola Santa María y 352 locales para el mercado Tirso de Molina en dos niveles de hormigón armado, además de la remodelación de 15 mil metros cuadrados de espacios públicos y estacionamientos, arborización e iluminación.

Se ha puesto especial atención en potenciar la identidad del barrio, considerando una serie de aspectos constructivos y urbanísticos:

  1. Mantener el destino del comercio minorista y no transformar a estas tres organizaciones en una sola gran entidad indiferenciada.
  2. Se buscó dar acceso a las pérgolas por avenida La Paz al modo de un portal.
  3. Se rescató la condición de borde de río, rememorando las arboledas y los tajamares propios de esa zona.
  4. Se buscó mantener el carácter peatonal del conjunto mediante un diseño “permeable a los sentidos”, resolviendo el impacto de los automóviles y el retorno de la autopista Costanera Norte hacia la Av. Santa María.
  5. Diseño homogéneo, pero que a la vez respetase la identidad de cada uno de sus componentes.
  6. Técnicas de diseño bioclimático, lo que resulta fundamental dada la particular naturaleza de los productos que se comercian en las pérgolas.

Para las pérgolas Santa María y San Francisco se pensó el edificio como un remanso en medio de la ciudad; un patio interior de permanencia y tradición. El patio sombreado ofrece a las flores el paso de la luz, pero no del sol directamente. Para el mercado Tirso de Molina, en cambio, la gran cubierta modular reinterpreta el follaje de los árboles del borde del río; los volúmenes traslúcidos generan luz y sombra. El diseño en dos volúmenes interconectados genera un balcón hacia el río Mapocho.

Memoria de los Arquitectos.
El nuevo Mercado se concibió como una gran cubierta que descansa sobre una trama de altos pilares. Como árboles artificiales, los módulos de la cubierta de 6 x 6 mts. definen una planta libre y flexible para la instalación de los locales en 2 niveles. Cada módulo está conformado por una estructura piramidal invertida con techo traslucido que genera la iluminación interior reinterpretando el follaje de los árboles. Un juego de luces y sombras se produce en todo el interior y dibuja en los volúmenes y en el suelo múltiples formas que se multiplican por todo el mercado.

En el espacio central que recorre a lo largo todo el edificio se disponen rampas y escaleras permitiendo la relación espacial entre ambos niveles y logrando que el espacio interior se entienda como uno solo.
En el 2º nivel se ubican locales de cafeterías que se abren a la vista hacia el río Mapocho y el Parque Forestal. El lugar es abierto y ventilado, amplio y de fácil acceso. En el subsuelo se ubican servicios higiénicos y recintos de apoyo.

El interior se percibe como un gran espacio que se relaciona entre los distintos niveles y con el exterior urbano. Las vinculaciones son ordenadas y jerarquizadas según su escala y proporción. Una plaza exterior abierta se regala a la ciudad y articula la conexión con la pérgola de las flores Santa María.

La volumetría exterior busca asociarse armónicamente con la Pérgola de las Flores. Volúmenes de igual altura, modulación y materialidad forman una sola unidad entre los 3 edificios. Un edificio de simpleza formal y constructiva pensado para una gran intensidad de uso y como ícono arquitectónico en un lugar muy significativo de la ciudad.

Extracto de la Entrevista a Jorge Iglesis realizada por D+A Magazine sobre la obra
Se dice reinterpretar la tipología arquitectónica de un sector, como por ejemplo en los proyectos de la Pérgola de las Flores y Tirso de Molina ¿cómo conversa esa reminiscencia que hay de un barrio típico como es Recoleta, con la presencia nueva de un edificio contemporáneo ?

Efectivamente se trata de emplazar felizmente la obra en su entorno, o sea, poder entender hasta que punto se puede recoger las tipologías del lugar y hasta que punto debes realizar nuevas propuestas, porque la ciudad es algo vivo y cambiante, porque sino estaríamos todos viviendo todavía en casas de adobe con techos de tejas. En ese sentido ese sector, proponía fachadas continuas, uso de albañilería, horizontalidad, ochavos en las esquinas, celebran mucho la esquina, que es un lugar muy significativo, además desde el punto de vista del encuentro ciudadano las esquinas son muy pivilegiadas. Se trabajo especialmente en el Tirso de Molina el tema de los traspasos, esa es una zona que se circula a través del mercado, por el puente de los carros hacia la vega, hacia el mercado central, por lo tanto es completamente transparente y traspasable, es muy dinámico muy fluido. Otra tarea que tuvimos ahí y que resultó un trabajo arduo e interesante, fue el dialogo permanente con los locatarios y usuarios.

¿Entonces pensar que los arquitectos a pesar de respetar el entorno, tienden a imponer su estilo y sus soluciones, no es tan así?
No es así, y menos en el caso de estos dos proyectos donde el usuario era tan pregnante, los locatarios de la pérgola o del mercado; gente que en los últimos sesenta años esta vendiendo en el lugar, que entiende como hacerlo, como exponer, sabe lo que quiere, por ejemplo las floristas manejan el tema de la sombra, de la ventilación, del aire fresco, donde preparan sus arreglos, por donde llega el material, como escurre el agua.

En el caso del mercado por analizar donde pasa la gente, como el locatario quiere que circule el público, desviarlo, atraerlo, detenerlo, la idea que la casera se quede ahí, en fin, consultamos para que los locatarios quedaran mas cómodos y conformes, había que escucharlos. Este fue un concurso de ideas y metodología que convocó el MOP y que significaba para llegar a una buena solución definir una manera de acercarse a la propuesta y un camino para desarrollar la mejor solución, desarrollamos ambas propuesta en base a estas consideraciones.

Testimonio para el acto de instalación de la primera piedra de las pérgolas de San Francisco, Santa María y del mercado Tirso de Molina
Copia del testimonio que se enterró el día 14 de enero de 2010 junto al a primera piedra de las obras definitivas de las pérgolas San Francisco, Santa María y el mercado Tirso de Molina.

Hoy, 14 de enero del 2010, queremos dejar testimonio de nuestra historia, de lo que es y ha sido, para cada uno de nosotros, el ser parte de la pérgola de San Francisco, la pérgola Santa María y el mercado Tirso de Molina. Somos una más de tantas generaciones, al menos la cuarta, responsable de continuar con la historia, el oficio y las tradiciones. Cuando hablamos de los inicios, debemos hablar de la Iglesia Las Carmelitas, de las chimbas, la piscina de la Universidad de Chile, la estación Mapocho y el tranvía. La actividad de las pérgolas se remonta a principios del siglo XX, llevándonos a la orilla del río Mapocho y a la Iglesia San Francisco, que recibían a las pergoleras con sus cunas de flores. Por los años 20 el Príncipe de Gales, en su viaje a Chile, al ver a las pergoleras, decide realizar una importante donación para embellecer la Pérgola. En ese entonces ubicada frente a la Iglesia San Francisco. Veinte años después la municipalidad decide sacar a la Pérgola San Francisco de la Alameda y trasladarla a una nueva construcción que los albergaría, pero la resistencia pudo más y deciden no trasladarse.

El municipio resuelve entonces ocuparla con los carilloneros que trabajaban a la orilla del río y que comercializaban sus flores en la estación. Nace así, en 1947, la pérgola Santa María, que ahora tenía donde comercializar sus carillones, sus flores, tenían su propia pérgola. Ya eran pergoleras y pergoleros. Un año después la pérgola de San Francisco fue forzada a salir de la Alameda a su ubicación actual. Desde avenida La Paz, las pergoleras y pergoleros han lanzado sus pétalos para despedir a grandes personajes, sin mirar color ni origen. Son quienes continúan con la tradición que se inicia en el año 57, al despedir los restos de Gabriela Mistral. Con los años han sido despedidos, entre otros, el general René Schneider, el niño Rodrigo Anfruns, el Gato Alquinta, Gladys Marín y Víctor Jara. Los inicios del mercado de Tirso Molina están ligados al comercio que se generaba en torno a los vagones del tranvía. Los primeros comerciantes llegaban con sus cunas y, sin proponérselo, comenzaron a ser un punto de abastecimiento que encontró en las chimbas a sus principales consumidores. Con el crecimiento de la ciudad y la nueva forma de transporte, llegan las micros.

La actividad, que inicialmente era ambulante, comienza a crecer y a radicarse, desapareciendo poco a poco las cunas y apareciendo los mesones. A mediados de los 70, cuando las micros se habían marchado, el municipio decide juntar a los locatarios de los artesanos, del puente y del Mapocho, en un sólo mercado provisorio, mientras se buscaba donde instalarlos definitivamente. Nace así el mercado de Tirso Molina. La historia de la San Francisco, la Santa María y Tirso de Molina, es también la historia de la ciudad, nos han sacado y nos han reinstalado porque la ciudad ha crecido, se amplía, se moderniza.

El año 98 no fue la excepción, la construcción de la Costanera Norte nos puso otra vez en jaque. Pero nos unimos, dejamos a un lado nuestras diferencias y nos movilizamos. Exigimos que la ciudad y su modernidad no nos pasaran nuevamente por encima, exigimos que nos consideraran y así fue. Lento en un comienzo, pero durante el mandato de la Presidenta Michelle Bachelet vimos una oportunidad y la aprovechamos. Nos unimos y nos hicimos parte de la solución, trabajamos duro y estamos felices de poder ser parte de este momento histórico. Más de cuatro generaciones han pasado. Trenes, tranvías, micros… todos han pasado menos nosotros, nuestra cultura, nuestro oficio y tradiciones, hoy nos quedamos aquí y seguiremos siendo la Pérgola de San Francisco, la pérgola Santa María y el Mercado de Tirso Molina.

Para mayor información:
Descarga el siguiente documento: Pergola de las Flores y Plaza de Abastos_MOP

 

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Iglesis Prat Arquitectos, Jorge Iglesis, Leopoldo Prat, Mercado en Recoleta, Mercado Tirso Molina, Pérgola de las Flores, Pérgola en Recoleta

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