Quinta Monroy de Alejandro Aravena & Elemental

El proyecto para Quinta Monroy podría generar un modelo aplicable extensivamente: incorpora conjuntos de menor escala a tejidos urbanos consolidados, propone la radicación de las familias en su lugar original de residencia, plantea un estímulo a la integración social por sobre la segregación y supone participación de los habitantes en la toma de decisiones generales y entrega una visión renovada y viable de la vivienda social en el desierto costero chileno.

El objetivo del proyecto es asentar a 100 familias en los 5.000 m2 que habían ocupado durante 30 años, de forma ilegal en Iquique, una ciudad del desierto chileno. El presupuesto 7.500 dólares en total, con los que había que pagar los terrenos, la infraestructura y la arquitectura. El resultado, una serie de viviendas de 72 m2 de los que se construye solo la parte que permite el presupuesto, el otro 50% se genera por autoconstrucción.

Autor: Elemental
Equipo profesional: Alejandro Aravena, Alfonso Montero, Tomás Cortese, Emilio de la Cerda, Andrés Lacobelli.
Ubicación: Avda. Pedro Prado, Iquique, Chile.
Superficie terreno: 5.700 m2
Superficie construida: 3.620 m2
Mandante: Programa Chile-Barrio – Ministerio de la Vivienda y Urbanismo del Gobierno de Chile, Gobierno Regional de Tarapacá.
Constructora: Constructora Loga S.A.
Cálculo: Ingeniería: Juan Carlos de la Llera, Mario Álvarez, Tomás Fischer, Alejandro Ampuero, Carl Lüders, José Gajardo
Especialistas: Proingel, Abraham Guerra
Año proyecto: 2002 – 2003
Año construcción: 2004
Materiales: Estructura de hormigón armado, bloques de concreto y carpinterías metálicas
Fotografías: Tomás Cortese, Víctor Oddó, Elemental, Tadeuz Jalocha, Renders MOMA.

Memoria Proyecto.
El gobierno chileno nos pidió que resolviéramos la siguiente ecuación: Asentar a las 100 familias de la Quinta Monroy en el mismo predio de 5.000 m2 que han ocupado de forma ilegal en estos últimos 30 años y que está situado en Iquique, una ciudad del desierto chileno.

Teníamos que trabajar en el marco de la actual Política de Vivienda, utilizando un subsidio de 7.500 dólares americanos para hacer frente a gastos que incluían los terrenos, la infraestructura y la arquitectura.

Teniendo en cuenta los actuales valores que se manejan en la industria chilena de la construcción, 7.500 dólares nos permiten financiar aproximadamente 30m2 de espacio construido.Y, a pesar del precio del emplazamiento (tres veces más de lo que la vivienda social puede asumir normalmente), en lugar de desplazarlas a la periferia, el objetivo era instalar a las familias en el mismo sitio.

Si para responder al reto se comienza asumiendo que 1 vivienda = 1 familia = 1 lote de terreno, entonces en el predio en cuestión sólo podíamos instalar a 30 familias. El problema de las viviendas aisladas es que, en términos de uso del terreno, resultan muy ineficientes. Esta es la razón por la cual a la hora de construir vivienda social se intenta que el terreno tenga el menor coste posible.

Habitualmente, dichos terrenos están muy alejados de las posibilidades laborales, educativas, de transporte y de salud que ofrecen las ciudades. Esta forma de proceder tiende a ubicar la vivienda social en una dispersión urbana empobrecida, generando cinturones de resentimiento, conflictos sociales y desigualdades.

Intentando realizar un uso más eficaz del terreno decidimos trabajar con casas adosadas, aunque esto supusiera reducir la anchura de la parcela hasta lograr que coincidiera con la de la casa y, por otro lado, hay que tener en cuenta que con la anchura de una habitación solamente teníamos capacidad para albergar 66 familias.

El problema que implica esta clase de construcción es que siempre que una familia desee agregar una nueva habitación, bloquearía el acceso a la luz y a la ventilación de las habitaciones existentes.

Por otra parte, comprometía la privacidad, ya que la circulación debía efectuarse atravesando otras habitaciones. En este caso, por tanto, en lugar de eficiencia, lo que obteníamos era apiñamiento y promiscuidad.

Finalmente, podríamos habernos decidido por una construcción en altura, lo cual resulta muy eficiente en términos de uso del terreno pero este tipo de construcción bloquea las ampliaciones y, en este caso, necesitábamos que cada casa como mínimo pudiera duplicar el espacio inicial construido.

Superficies:
Terreno: 5.025m²
Vivienda inicial: 36m²
Vivienda ampliada: 70 m²
Departamento inicial: 25 m²
Departamento ampliado: 72 m²
Total Viviendas: 93 viviendas.

Presupuesto: 31.000 UF (subsidio 330 UF/fam + ahorro 10 UF/familia)
Presupuesto UF/ m2: 7 UF/ m2 (US$ 196/ m2)

 

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